Jueves, 17 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Liderar con el ejemplo

Antonio Quezada Pavón

¿Qué les parece un mundo sin adecuada conducción? La globalización ha sido aceptada como algo natural, sin embargo se la ha confundido con ‘americanización’ por considerar que Estados Unidos es el país más grande… el número uno (lo cual, a la luz de las estadísticas mundiales, no es cierto). Pero no hay duda de que sus instituciones han dirigido al mundo: Organización Mundial de Comercio, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y aun el Acuerdo de Bretton Woods sobre moneda son, en efecto, organismos americanos (posiblemente muchos difieran en esto) que defienden sus valores, sus amigos, su dinero y sus estándares de vida.

Y así ha trabajado la globalización. Los bienes y servicios, la gente y el capital se mueven rápidamente a través de las fronteras, pero no hay un solo país o alianza que pueda satisfacer los retos del liderazgo mundial y la ‘americanización’ ha fracasado. Hay mucha incertidumbre en el mundo. El Medio Oriente es un enredo, donde se da cierta estabilidad debido a la intervención militar y a la gran cantidad de dinero barato por el petróleo. Pero hay terrorismo y refugiados; y si bien algunos países sobrevivirán, el futuro de ellos no luce bien. Y sale Rusia con Putin al paso antagonizando con Estados Unidos y Europa, que quieren expandir la inservible OTAN hasta sus fronteras. Pero lo que va a pasar es que China ponga billones de dólares alrededor de Rusia, a quien le tocará recoger las migajas y al final habrá dominio chino en esa región. Asia luce mucho mejor, verdaderos líderes y estabilidad política.

La India, China y Japón son las tres más importantes economías asiáticas concentradas en sostenibilidad y crecimiento económicos de largo plazo. Europa está algo temerosa en este entorno, pues lo que pasa en el Medio Oriente ya tocó sus fronteras. Y el Brexit es una incógnita. Europa central, alrededor de Alemania y Francia, aún trabaja, pero hay problemas en Grecia, Turquía y otros países europeos. A Latinoamérica se le acusa de populista opuesta a Estados Unidos, con algunos estados regresando al ‘redil’, como Argentina, Brasil y la esperanza de que caiga Maduro en Venezuela y que Cuba entre en razón. ¡Qué vaina! Y la impopularidad del presidente mexicano Nieto y el triunfo de Trump harán que México se aleje de Estados Unidos. Y nos queda África, continente al que personalmente aprecio y se supone que esta es su década, pero lo será solamente para unos pocos países africanos, aquellos con buenos gobiernos, urbanización, gente inteligente. Para la mayoría será lo mismo de siempre: clima extremo, radicalización del islamismo y cristianismo, pobre gobernabilidad y mucha migración. Esto creará una terrible desigualdad en ese continente.

Los resultados de la elección en Estados Unidos no dan una buena opción de que puedan liderar con el ejemplo. Hillary Clinton quería regresar a los años 90 aplaudiendo sus valores, tratando de ser los arquitectos del comercio mundial y los policías globales. Pero el ganador Donald Trump los regresa a los años 30 diciendo: “A nuestra manera o de ninguna manera”. Y no reconoce que, aunque Estados Unidos no está declinando, se ha vuelto objetivamente más difícil para los americanos imponer su voluntad en el contexto global, aun con su gran influencia. De hecho, Estados Unidos no está preparado para liderar con el ejemplo. Su desigualdad y descontento popular contra los inmigrantes, los tratados de libre comercio, la globalización misma, son sus retos que crecen y crecen; y son tan urgentes que van a forzar a sus líderes a cambiar.

O quizás haya un cataclismo financiero, una depresión económica y, Dios no lo quiera, otro 9/11 que los obligue a dar un giro total. Pero hay la posibilidad de que no hagan nada y todos seamos afectados. (O)

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