Lenín Moreno, cambio de época del Ecuador: del debate al diálogo y puntos de encuentro

- 15 de abril de 2017 - 00:00

Lenín Moreno como presidente de la República del Ecuador con su propuesta principal de dialogar con todos en beneficio de todos y principalmente al servicio del bien común, de incluir a los excluidos y de no excluir a los incluidos, constituye un cambio de época en la dirección de la política del Ecuador y de la humanidad. Lo que hace la diferencia con Rafael Correa, con cualquier otro ciudadano de la tendencia progresista o de la oposición negadora y destructora de los avances de la revolución ciudadana, es que tienen la misma forma de pensar, en que predomina el debate, la confrontación, el espíritu crítico y el triunfo de uno sobre el contrario. Esa forma de pensar es heredera lejana del maniqueísmo de Irak donde todo era contrapuesto: ganar o perder, malos y buenos; de la lógica aristotélica y el principio del tercero excluido, donde no hay lugar a una tercera opción; de las hipótesis científicas que se comprueban o se rechazan y de la práctica de la abogacía que ambos tratan de ganar el pleito. Esta práctica produce derrota, frustración y resentimiento. El Ecuador ha permanecido demasiado tiempo negándose con el peligro de mutua destrucción. Todo esto se encuentra superado con la física cuántica y la teoría de la relatividad donde la verdad no se encuentra en un solo lugar y está repartida. Lenín Moreno después del asalto que sufrió y cambió su vida, siempre en su vida personal, cuando fue vicepresidente de la República, en su nominación como candidato presidencial, en toda la campaña presidencial y como presidente electo, ha sido consecuente con su visión pacífica, su invitación al diálogo y con la mano extendida a todos. Lenín Moreno plantea que  hay que dialogar con todos, sin excepciones. Realizar “un gobierno del dialogo” ... “respetemos a los que piensan diferente. Voy a dialogar, con tolerancia, escuchando, entendiendo ... Es el momento de darse la mano”. Hay que rescatar lo mejor de cada persona que contribuya al bien común.

Debe gobernar con sabiduría. Su fortaleza espiritual debe ser de acero y su mano de seda frente a los pequeños líderes feudales dentro del partido, del gobierno o la oposición que quieran fraccionar la conducción de la política nacional. Su liderazgo no debe parecer como débil frente al mantenido por Rafael Correa, es y será diferente. En un artículo anterior publicado en EL TELÉGRAFO el 20-02-2016 titulado “Lenín Moreno y la nueva época de Ecuador y la humanidad” decía que “Lenín Moreno es el que más tiene las cualidades para liderar el cambio de época de Ecuador... Con identidad propia. Es un punto de encuentro de diálogo, inclusión, equilibrio, solidaridad, transparencia, credibilidad y paz. Capaz de rescatar e integrar las cualidades y capacidades diferenciales de toda persona y convocar a sectores sociales y políticas contrarias”. Lenín Moreno se alinea en la dirección contraria del dominio patriarcal, del machismo, del liderazgo autoritario que ha prevalecido hasta el presente en la historia de la humanidad.

Como parte de su concepción cuántica de la vida y de la política en la campaña presidencial fue auténtico: no aceptó y se negó a participar en debates organizados por diferentes sectores de opinión, con el riesgo de perder las elecciones. Si Lenín Moreno hubiera perdido las elecciones, estoy convencido que habría sido por no haber participado en los debates. Porque la mentalidad machista, dominante se identifica todavía con el que parece más macho, violento y dominador. Tampoco ganó el feminismo. Lenín Moreno ganó las elecciones gracias al voto del respeto mutuo y de las mujeres liberadas del machismo que asumen valores y emociones elevadas como el amor, el agradecimiento, las alegría, la paz frente a las emociones limitadas como la hostilidad, el miedo, la tristeza y el maltrato. El Ecuador cambio de época: prevaleció el amor al machismo. (O)