Miércoles, 28 Septiembre 2016 00:00 Columnistas

Lenin

Juan Montaño Escobar

No es ese Lenin, ni aquel, tampoco es el de más allá; es de este vecindario y profesa el ‘mejor oficio del mundo’, frase santificadora de Gabriel García Márquez, para esa cosa que acompaña las tres comidas del día. El Lenin de esta jam-session, en efecto es periodista, se apellida Plaza Castillo y viene de Anchayacu, cantón Eloy Alfaro. El nombre elegido horrorizó al cura de la pila bautismal porque intuía que ese apelativo señalaba un destino. En realidad no tenía fin político y más bien correspondía a una decisión maternal. Durante años, en la mañana y en la noche ha sido parte de nuestra cotidianidad informativa.

Antes de estar en noticiarios, entrevistas o en la docencia universitaria se montó a las tarimas para cantar con orquestas que pusieron a bailar a la gente ecuatoriana. De la que me acuerdo, Don Medardo y sus Players. Cuando llegó a Radio Antena Libre ya había confirmado la vocación y su aproximación al micrófono es para siempre, salvo si algún sofoco a la objetividad descarrilara sus intentos de aproximación a la verdad de cualquier hecho.

Este jazzman precisa eso de ‘objetividad’. Sí, ¿qué es? Muy bien, rebajar pertenencias, ensayar alguna neutralidad comprensiva y satisfacer el interés del auditorio (lo suyo es el periodismo audiovisual). Lenin Plaza trabaja la entrevista y no al entrevistado, él sabe que la interferencia en el ‘preguntar-responder’ distrae, pero no informa; incomunica y es tiempo perdido. En el oficio de entrevistar la primera satisfacción ocurre cuando el entrevistado es dueño de sus palabras y la última la da el público al vocear: “¡Qué buena estuvo!”. Lenin Plaza ha afinado su arte consiguiendo, sin exagerar, que unos lo prefieran y otros lo rehúyan.

Ha llegado a la esencia del periodismo: informar e inconformar. Esa es una tensión que se sostiene solo si sabe la utilidad del oficio y como se prescribe en el Manual Urgente del Radialista: la objetividad es la responsabilidad periodística.

Lenin proviene de las escuelas universitarias de periodismo y lo demás es aprendizaje de la escuela de la cultura esmeraldeña, ¿qué hay con esto? Que sirve muy poco discutir en tono académico de ética periodística, si no se la muestra en el trabajo simple de la palabra informadora y orientadora; ni se sofistica la sencillez de aquello que está al alcance de la atención pública, donde cada quien da su ‘verdad’.

El ejercicio ‘leninista’ de la entrevista es el tacto (dosis necesaria de respeto) y la pregunta directa, no hay un patrón más allá del micrófono o de la cámara de TV, ordenando ‘sacarle la madre’ al averiguado. Rafael Correa dice que es el periodista que más veces lo ha entrevistado y, sin dudas, otros políticos dirían algo parecido.

Lenin Plaza es un referente del periodismo de Esmeraldas y para ser referencia requiere alto logro de respeto personal. Es un oficio que se cumple con las puertas de par en par y ahí solo se estará en uno de estos dos lugares comunes: trascendencia o insignificancia. (O)

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