Columnista invitado

Lasso sigue enriqueciéndose a costa del sufrimiento de la gente

- 30 de Marzo de 2017 - 00:00

La investigación de Página 12 de Cynthia García está sacando a la luz no solo la existencia de 49 empresas offshore en paraísos fiscales de Guillermo Lasso, sino también los oscuros negocios en los que ha invertido el banquero en los últimos años. El artículo de la investigadora publicado el 28 de marzo revela las operaciones de las empresas Nora, Bill y Malena Investment que serían en realidad “lotes de propiedades inmobiliarias cuantificadas en decenas de millones de dólares, adquiridas entre 2009 y 2010 a un tercio o mitad de su valor, producto de la crisis en Estados Unidos por la explosión de la burbuja inmobiliaria”.

Las operaciones en el sector inmobiliario de Florida por parte de las empresas de Lasso se habrían producido los dos años en que más personas fueron desahuciadas en EE.UU. durante la crisis provocada por la explosión de la burbuja inmobiliaria. De un total de 14,2 millones de personas que perdieron su vivienda entre 2005 y 2012, en 2009 fueron 2,82 millones y 2,87 en 2010. Las empresas de Lasso obtuvieron grandes beneficios a costa de comprar lotes de viviendas de las personas que no podían pagar sus hipotecas y que tras su ejecución acabaron en la calle. Además, por haberse producido estas operaciones en el estado de Florida, presumimos que muchas de las personas a las que Lasso compró su vivienda hasta a un tercio de su valor, aprovechándose de su situación de extrema necesidad, eran latinas.

Los negocios del banquero siempre han estado orientados a sacar provecho de la desgracia ajena. Incluso si muchos de estos negocios, como comprar casas de personas desahuciadas, pueden ser legales, dado que el sistema en países como EE.UU. beneficia los intereses de los banqueros y especuladores inmobiliarios por encima de las personas, de lo que no cabe ninguna duda es que son operaciones inmorales.

No es la primera vez que Lasso incurre en este tipo de negocios inmorales, como ocurrió durante el feriado bancario con la compra de los certificados de depósito reprogramados (CDR), que los ahorristas recibieron a cambio de su dinero que estaba congelado y que fueron creados en marzo de 1999 por el gobierno de Jamil Mahuad.

Estos certificados fueron instrumentos para el fraude bancario, pues la gente que no pudo esperar el tiempo establecido para cobrar su dinero canjeó los CDR en los bancos con penalizaciones entre el 40% y 50% de su valor. Uno de los beneficiados fue el Banco Guayaquil, que posteriormente cambió los CDR ante la Corporación Financiera Nacional al 100% de su valor, obteniendo un alto rendimiento a costa de quedarse con los ahorros del pueblo ecuatoriano.  

La investigación de Página 12 está poniendo al descubierto una gran cantidad de empresas de Guillermo Lasso en paraísos fiscales y acciones que podrían constituir delitos que se irán develando conforme avancen las investigaciones. Pero la gravedad ya probada de la situación en cuanto a sus negocios deja claro que Lasso no es un candidato apto para ocupar la primera magistratura de Ecuador. (O)

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