Lasso, acorralado

- 28 de marzo de 2017 - 00:00

¿Perdió Lasso la segunda vuelta electoral del 2 de abril el mismo 19 de febrero de la primera vuelta? No es una pregunta descabellada si consideramos que el 55% del electorado se pronunció ese día a favor de la consulta popular sobre los paraísos fiscales propuesta por el gobierno de Rafael Correa, lo cual significaría que no quiere gobernantes sin ética, involucrados en evasión tributaria y solo interesados en el poder para concentrar más riqueza.

En el marco de este claro mandato ciudadano, en esta segunda vuelta ha circulado alarmante información que revelaría el millonario lucro que Lasso habría obtenido del feriado bancario y la vinculación de su fortuna a paraísos fiscales, amén del sinnúmero de artes malabares realizadas para evadir el pago de impuestos. Pese al desafío planteado por varios actores para que niegue bajo juramento estas graves denuncias, su respuesta ha sido una tajante negativa a hacerlo, acolitada por sus aliados políticos y mediáticos. Al parecer, el candidato banquero ha sido acorralado por su propia práctica bancaria: despiadada, corrupta y sin patria.

Además de este fardo moral de su candidatura, reforzado por los muchos de su vicepresidenciable, Lasso ha mostrado escasa habilidad política para acumular apoyos en la sociedad civil. La denominada ‘mesa de gobernabilidad’ que propuso como una señal de su apertura a un cogobierno con sus potenciales aliados, fracasó. Ni Cynthia Viteri, ni Paco Moncayo ni la Conaie asistieron a la convocatoria de Paúl Carrasco para integrar dicha mesa realizada pocos días después del 19- F. ¿Es que no creyeron en él o él mismo no creyó en su propuesta?

Por otra parte, magras han sido las adhesiones populares a su candidatura, evidenciando la desconfianza instalada en el pueblo hacia ella. Básicamente ha logrado el apoyo de líderes y lideresas de la partidocracia de derecha con algún arrastre corporativo (indígena, campesino, barrial, gremial, estudiantil, militar, etc.) y de ciertos intelectuales derechistas y derechizados por la frustración, el resentimiento o la avidez insatisfecha. Y pese a que Lasso representa a los grandes poderes fácticos, cabe observar que, a estas alturas, tampoco las cámaras de la producción se han pronunciado abiertamente en su apoyo.  

La irritación y los reclamos de políticos aliados frente a su desempeño electoral han sido evidentes en los últimos días, en los que incluso le han vaticinado su derrota electoral si no patea calles y se queda entrampado en las redes sociales o en “esa clase media quiteña que parece salida de la plaza de toros”. De lo que ellos no se percatan es que Lasso está acorralado. No puede caminar con libertad por las calles debido al miedo. Miedo de que le broten los reclamos de los(as) perjudicados(as) por el feriado bancario y los paraísos fiscales, la sombra que le ha perseguido en este balotaje y que le perseguirá toda la vida. (O)

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