Las 'sabatinas'

- 03 de junio de 2017 - 00:00

Es un lugar común aquello de que el contacto con el pueblo es básico para la acción política. En épocas pasadas, los balcones fueron el espacio desde el cual los candidatos enfervorizaban a las masas. Cuando triunfaban, una perceptible lejanía los separaba de sus electores y tan solo un reducido círculo de  funcionarios o personas tenía acceso a sus despachos. Los gobernados se mantenían ajenos a las resoluciones que se tomaban en su nombre.

El gobierno de la RC tuvo otra dinámica. El país se hizo visible a partir de la presencia del  presidente o sus vicepresidentes Moreno y Glas, en apartados rincones de nuestra geografía. El pueblo llano pudo, en no pocas oportunidades, ver de cerca por primera vez a quienes había elegido con sus votos. Casi no quedó camino por recorrer y, en ese trajinar, ministros y funcionarios debieron dialogar con los ciudadanos y enterarse in situ de los problemas a los que se enfrentaban. En circunstancias de una verdadera guerra mediática contra el Gobierno, la ‘sabatina’ permitió conocer la otra versión. Ese sumergirse permanentemente entre las masas populares explica -quizás- por qué, con todas las controversias sobre su gestión, Rafael Correa se retira con un altísimo porcentaje de popularidad.

Vivimos una nueva etapa de la Revolución Ciudadana. Mucho esfuerzo costó imponer ese proyecto contra una derecha poderosa y unida. El presidente Moreno triunfó con el apoyo  de amplios sectores populares. Los analistas políticos han remarcado que el electorado costeño -en gran medida rural-, fue factor indiscutible del éxito, aunque en la segunda vuelta se sumaron algunas organizaciones y personas de todo el país. La base fue el ‘voto duro’, fiel a los lineamientos programáticos y a la obra desarrollada por el gobierno presidido por Rafael Correa Delgado.

La personalidad y la visión humanística de Lenín Moreno explican su generoso gesto de tender la mano a todos los ecuatorianos. Entre los opositores, algunos reconocen esa nobleza y deponen actitudes hostiles. La conformación del CAL y comisiones en la Asamblea Nacional tiene también un carácter inclusivo y el gabinete ministerial expresa la pluralidad de sectores con los cuales el Presidente inicia su período. Quienes durante diez años apoyamos el proceso y luchamos por su permanencia, abrigamos esperanzas y buenos deseos por el éxito de esa gestión, que es también el del país.

Al suprimirse la cita semanal con el pueblo, es imperativo que se busquen mecanismos para acercar en forma permanente a aquellos con sus mandatarios. Los caminos para el desarrollo -en su más amplia concepción- pasan por decisiones políticas. Y como la aspiración es la continuidad de la RC, es preciso que su soporte ideológico -Alianza PAIS-mantenga e intensifique un contacto estrecho con el pueblo.

Los  actuales gobernantes son también los máximos dirigentes del movimiento. Corrigiendo imperfecciones o  errores, es fundamental que se profundice y mantenga el contacto con los sectores populares para que ellos, bien informados, se empoderen cada vez más de un proceso que inicia su segunda década. (O)