Viernes, 03 Febrero 2017 00:00 Columnistas

Las fisuras de un debate

Ilitch Verduga Vélez

La trampa verbal, la comodidad de la calumnia irresponsable, el ímpetu malsano de castigar la rebeldía del pueblo ecuatoriano por integrarse a la Revolución Ciudadana, rindieron frutos en sencillos ciudadanos -pocos, por cierto- que concienciaron “lo que afirman los diarios es real”, en consecuencia, creíble, sin reflexionar siquiera en los intereses dominantes que se mueven tras falacias, los sesgos noticiosos, las opiniones de sujetos involucrados con la mediocracia. Hoy, que muchos observamos y escuchamos, de cuerpo y lengua entera, los razonamientos de quienes fungen como candidatos de oposición para presidente de Ecuador -unos sin caudal electoral significativo-, en aquel debate que debió ser de ideas, planteado por la Cámara de Comercio de Guayaquil -cuyos afanes atañen sus propios intereses corporativos-, considero entonces que aquellos connacionales con opiniones favorables sobre la prensa cambiarán.

El más común de los mortales involucrado en cualquier polémica comicial interiorizará que dichos postulantes, esos sacrificados hijos e hijas de la patria, están dispuestos a todo, usufructuando migajas del poder para servirse, no para ayudar al pueblo, al que piden el voto para lograr sus proditorios fines. El actual proceso comicial reitera lo que afirmo. Insiste en la orfandad de principios que han mostrado los candidatos oposicionistas en sus campañas. También en el publicitado ‘debate’ que evocó lapsos viles de nuestro devenir republicano. Momentos del pasado reciente en el que privilegiaban acciones del poderoso sobre el débil, del rico sobre el pobre, se manifestaron en el suceso de marras, reiterando aquellos menguados intentos para escenificar los monstruos de la corrupción como suceso actual, cuando todos sabemos fueron sempiternos invitados, exigidos por magnates, para futuros mandos reinantes.

Mas, tal pretensión, contraria a la moral revolucionaria, les estalló en la cara. Basta evocar negocios de la partidocracia, ejemplos: el Fokker; asaltos de la canalla populista al Banco Central; la sucretización; el delito bancario, provocador de migración millonaria de compatriotas; destrucción de familias; violaciones de DD.HH.; rivales rendidos, asesinados; plagios de otros; la desaparición de los Restrepo. Hechos que están en la psiquis colectiva, transformados en advertencia para aquellos depredadores que pretendan dominarnos.

Viejos embustes reaccionarios, repetidos por opositores inconscientes del cambio de época, convertidos en filosofía de sacristía durante diez años de presidencia de Rafael Correa, hoy nuevamente están de moda. Ese día los esgrimieron en manida controversia, calificada pomposamente como ‘encuentro presidencial’, donde rivalizaron antiguos politiqueros, de procesos superados, con fieros debutantes, impreparados, con mañas heredadas, aunque con cinismo propio, cuyos dichos han generado rechazo ciudadano. Los medios mercantilistas no han ocultado su decepción por la pobreza del evento; juicios simplones, respuestas ramplonas previamente consensuadas con asesorías que resultaron mediocres, tanto, que sus gerentes, auspiciantes, están pensándolo para próximos, diligencias que no habrá.

Además, hay dudas sobre la capacidad intelectual de los pretendientes hacia Carondelet. Se perciben en reuniones ‘peluconas’, corrillos de café, supermercados. En los periódicos autodenominados ‘independientes’, sus articulistas optaron por humor ácido para este reencuentro, llamándolo ‘debate del metro cuadrado’: contradicción del ‘nadie contra nadie’, patentizando enorme frustración por fallarles la celada que preparaban para Lenín Moreno, objetándolo. El consistente ‘cargamontón’ contra el aspirante popular desapareció. Lenín supo ponerlos en su sitio, dejándolos sin piso. Es probable que el dinero y el tiempo legitimen tropelías derechistas; empero, los conglomerados sociales no han olvidado los hechos dolosos del ayer. (O)

ENLACE CORTO

Google Adsense

Google Adsense