La unidad indispensable y el diálogo nacional

- 10 de julio de 2017 - 00:00

El llamado al diálogo nacional por parte del Gobierno ha causado reacciones de todo tipo y eran previsibles porque desde un inicio se planteó como arco político, precisamente, la necesidad de conversar con todos los sectores que tengan como meta los grandes objetivos nacionales. Ahora, saber quiénes comparten esos objetivos, no es fácil de conocer, si no se conversa previamente.

Se dirá que en algunos casos no hay nada que conversar porque por sus acciones durante 10 años, han demostrado más que suficiente qué es lo que buscan. Pero hay que recordar que el purismo en política no existe y si se cree que hay, simplemente, se abandonan las reglas de la propia política. Fue una promesa de campaña el llamado al diálogo y lo que está haciendo el Gobierno es cumplir con esa promesa.

Así como deberá cumplir las promesas manifiestas en el programa de gobierno. Que el diálogo genere urticaria a cierto sectores es comprensible, pero lo que no es aceptable es que sin entender la estrategia se asuman posiciones tácticas que demuestran una falta de lectura de la coyuntura política, una falta de lectura de lo que fue la campaña electoral y sus resultados. Pero también demuestra que el movimiento político del Gobierno aún no sabe por dónde ir en estos momentos y quizás lo más grave, es que no sabe cómo comunicar lo que pasa en esta coyuntura. No tiene sentido que la militancia asuma posiciones a favor o en contra de uno o de otro dirigente. El resultado simplemente será confusión, activada por las emociones puestas en juego. Lo que se necesita es que los diferentes líderes y lideresas generen más diálogo interno, diálogo político, lectura y análisis político de la situación. Dicho de otra manera más politización de las estructuras y sus militantes.

Se demuestra que eso de “militar” o ser “radical” solo posteando en redes sociales, puede ser tan efímero como ponerse a favor de uno o de otro posteo. Las diferencias son positivas, como tener la madurez de resolverlas por los canales respectivos, orgánicos y pensar más, racionalizar más la política, más aún cuando hay un proyecto político que debe continuar con cambios; que hay un programa de gobierno por hacer realidad en cuatro años y sobre todo que hay que disputar cada opinión, punto de vista en la esfera pública a la oposición.

Sin duda lo que sí evidencia las “polémicas” es la falta de comunicación política oportuna, desde lo gubernamental, lo partidario, pero también el reconocer que así es nuestra cultura política y que debemos mejorarla. Y para eso sirven la ideología, la política y la estrategia que son la única garantía y certeza para que las pasiones no se desborden.

La unidad y disciplina son indiscutibles, se construyen con pensamiento crítico, precisamente de lo que carecen las redes sociales. Ahí están los CRC, núcleos de reflexión para la acción y no el chisme. Ahí sí se construye participación ciudadana. Todo lo demás, como dicen en ciertas partes de nuestro país, “es pura ociosidad”. (O)