La revolución del humanismo

| 11 de Febrero de 2017 - 00:00

En 1998 su vida cambió. El disparo de un asaltante lo dejó sin movilidad, sujeto a una silla de ruedas. Durante su dolorosa convalecencia se enfrentó a dos opciones: sumergirse en la tristeza y el abatimiento o tomar fuerzas para ayudar a otros que, como él, atravesaran situaciones parecidas, agravadas por el abandono y la pobreza. Al tomar la segunda opción, demostró que era, en palabras de Miguel de Unamuno, “nada menos que todo un hombre”.

Desde su infancia, acompañando a sus padres que eran maestros, el contacto con los pobres de esos por entonces casi inaccesibles lugares, despertó su sensibilidad y solidaria atención a los humildes. Había desarrollado una gran actividad empresarial en el ámbito del turismo, pero en ‘su segunda vida’, comprendió y luego  enseñó que el humor era capaz de hacer más llevaderos los dolores y se dedicó a demostrar en 10 libros y múltiples conferencias la eficacia de este antídoto contra el sufrimiento.

Cuando en 2007 Rafael Correa le propuso acompañarlo como candidato a la Vicepresidencia, aceptó el reto, que le daría la oportunidad de extender servicios a quienes permanecían relegados y ocultos por parte de sus propias familias. Al triunfar la RC, su tarea fue revolucionaria: recorrió junto a su equipo los más lejanos lugares para llegar a quienes necesitaban atención médica, alimentos y condiciones de vida dignas.

La Misión Manuela Espejo y el proyecto ‘Joaquín Gallegos Lara’ marcaron la diferencia para 294.000 personas localizadas y ayudadas con la Misión y para 14.000 beneficiarios del bono Gallegos Lara. En 2012 se logró la aprobación de la Ley Orgánica de Discapacidades y como un nuevo hito para su prevención, el tamizaje neonatal a partir de 2013. La extraordinaria acción desarrollada  mereció que sea propuesto para el Premio Nobel de la Paz en 2012. Desde varios países llegaron observadores con el afán de repetir su programa. Innúmeras condecoraciones y doctorados honoris causa le fueron otorgados.

Al dejar la Vicepresidencia, el Secretario de la ONU le pidió que hiciera-como su Enviado Especial- extensiva su experiencia al mundo entero. Así lo hizo desde Ginebra y su tarea cumplida a cabalidad permitió, entre otros logros, que como uno de los redactores de la Declaración de Nueva Delhi, se tomen resoluciones inclusivas adoptadas por la Unesco.

Lenín Moreno, definido por el Frente Nacional de Profesionales por la Revolución Ciudadana -que le ofreció multitudinario apoyo- como un demócrata, ejemplo de probidad y transparencia, ofrece en su programa de gobierno dar continuidad al gran proyecto de la RC. Los cinco ejes de su acción futura se centran en el apoyo al ser humano ‘Toda una vida’; consolidar las políticas redistributivas y de equidad para eliminar la pobreza; apoyar la educación e innovación tecnológica; impulsar la producción y las revoluciones agraria, urbana y laboral; combatir la corrupción y mantener la política internacional soberana que distingue al país.

Por la coherencia de su vida y obra, el pueblo confiará en Lenín como futuro presidente ecuatoriano. (O)