Martes, 08 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

La parafernalia más costosa del mundo

Rodolfo Bueno

Que las elecciones de EE.UU. son un engañabobos costoso y muy bien montado, es algo que toda persona con más de tres dedos de frente conoce desde hace mucho. En ellas aparecen las invocaciones a la protección divina, las sonrisas fingidas, los besos sin humedad, los abrazos sin calidez, las lágrimas y las palabras aparentemente emotivas, con que los protagonistas intentan convencernos de que ellos representan la genuina democracia. La propaganda mediática se encarga del resto, de rellenar su contenido vacuo y su distribución por el mundo entero.

Pero este año, la mojiganga se ha vuelto más que interesante. Tanto muerto votante, dos millones según Trump; tanto carrusel, término que emplea Rudolf Giuliani, exalcalde de Nueva York, para definir una caravana de pagados mediante la cual se vota, incluso, hasta en diez ocasiones por los demócratas; tanta identidad falsa; tanto debate amañado; tantas encuestas sesgadas; tanto correo electrónico de la señora Clinton, encontrado en las computadoras confiscadas a la directora de su equipo de trabajo, Huma Abedin, y su marido, Anthony Weiner, ambos vinculados con la Hermandad Musulmana y el Estado Islámico, y que hizo declarar a James Comey, director del FBI, que la ex Secretaria de Estado había sido “extremadamente descuidada” en el manejo de sus cuentas electrónicas, acusación grave para quien pretende manejar la seguridad del país más poderoso del mundo. Toda esta suciedad motivó a que Trump dijera que desconocerá los resultados de la elección si no le favorecen.

Por su parte, Hillary Clinton ha acusado a Trump de ser agente del Kremlin, de no estar capacitado para dirigir EE.UU., de haberse acostado con cuanta mujer se le cruzara por el camino, del pago indebido de impuestos, de bocón e ignorante. Incluso, la gran prensa lo acusa de ser “autoritario, oscurantista, fascista, mentiroso, misógino, racista y xenófobo que incita a la violencia... De ser demasiado estúpido, volátil, ignorante y vicioso”. Sucede que la cúpula demócrata pensó que Trump era fácil de derrotar e impulsaron su candidatura, por debajo, y, aunque no lo hayan dicho todavía, tampoco aceptarían su victoria.

Trump le comenzó a caer menos mal a la gente, cuando los Bush, Condoleezza, Powell, Negroponte y demás caterva de belicosos republicanos lo abandonaron y, públicamente, apoyaron a Hillary Clinton. Parece que les disgusta que Trump sostenga lo innecesario que es un conflicto con Rusia, Siria e Irán, pues “estos países, igual que nosotros, quieren poner fin al Estado Islámico, Daesh”, para lo cual se debe unir esfuerzos con Rusia y terminar con la OTAN, que consume mucho sin producir nada.

Pese a que ambos candidatos se han convertido en una especie de purgante para la mayoría de los votantes estadounidenses, alguien va a vencer en la contienda electoral del 7 de noviembre. No se puede pedir que gane el mejor, pues en este caso eso no existe, sino que haya paz después de la elección, porque en EE.UU. los ánimos están caldeados.

Edgar Cayce, fallecido en 1945 y llamado el segundo Nostradamus, profetizó: “El cuadragésimo cuarto Presidente de EE.UU. sería negro y sería el último. Él va a apretar el gatillo nuclear”. Ojalá falle en la parte final de esta predicción. (O)

ENLACE CORTO

Google Adsense

Google Adsense