Sábado, 15 Octubre 2016 00:00 Columnistas

La oposición sin ideología ansía el poder

Oswaldo Ávila Figueroa, ex docente universitario

No hace falta adornarse de académico para entender que el hombre o la mujer avanza en la búsqueda de metas u objetivos cuando actúa de acuerdo con su ideología o modo de pensar; o simplemente, se paraliza o retrocede, si su accionar se contradice con lo que preconiza y sostiene en su relación con el medio, social, laboral o político.

También es verdad, no admite duda, que la falta de convicción y principios impulsan a los seres humanos a irse o aliarse con quienes les ofrezcan facilidades para alcanzar apetitosos logros. En el ámbito partidista se han registrado -y aún se dan casos- de seudodirigentes que han roto principios, promesas y compromisos en su afán de conseguir los halagos del falso poder; en tanto, sí los hay, altivos líderes en los distintos escenarios que se destacaron y vislumbran por su altruismo de servir a los demás, coherentes con su modo de pensar y concebir la realidad.

La ideología o conjunto de principios que caracterizan el pensamiento de una persona norma su conducta y modo de obrar, siempre y cuando rija coherencia entre la teoría y acción. Señala con acierto Thomas Fuller: “El conocimiento teórico es un tesoro, cuya llave es su leal práctica”. Complementa José Martí: “Trincheras de ideas y principios valen mucho más que trincheras de piedras”.

La contienda electoral, que prácticamente se ha iniciado, se desarrolla en una aparente confusión por el surgimiento de incontables grupos partidistas, regionales, provinciales, parroquiales y unos cuantos a nivel nacional, alineados en la oposición, sin transparencia ideológica, carentes de principios y programas de gobierno factibles; pero, eso sí, armados por un frente subterráneo de odio, agresión y calumnia contra el régimen de la Revolución Ciudadana, el ‘correísmo’ y el binomio de la victoria de Alianza PAIS y sus aliados, Lenín Moreno-Jorge Glas, acosados por la prensa privada y articulistas diestros en manejar encuestas amarradas, dimensionar sucesos insignificantes, rumores falsos como ciertos y silenciar las conquistas y obras sociales del régimen, en el fondo, con la intención de ganar posiciones en la justa electoral de 2017, e ilusamente detener el proceso de cambio y retornar al sistema explotador neoliberal.

En la realidad política rigen dos tendencias, la oposición fracturada, oligárquica, subdividida, por intereses personales y de trincas. Allí lucen, falsos izquierdistas, ciertos militares en retiro, pero con ansias de poder, rezagos de la partidocracia, exbanqueros vinculados al capital extranjero, residuos del socialcristianismo, desertores y la prensa comercial que añora su injerencia en los gobiernos de turno. En otra dirección, se alinean todos los sectores que aceptan el cambio como la única senda para mejorar las condiciones de vida de las explotados de siempre, afianzar la democracia, la justicia social, fortalecer la economía, detener el acaparamiento de la riqueza en pocas manos y poder avanzar más en la obra social del régimen del Buen Vivir, en salud, educación, vivienda, en la rama hidroeléctrica que es de reconocimiento continental y de organismos internacionales.

Es indispensable el concurso de todos para lograr la victoria de Lenín Moreno-Jorge Glas, en una sola vuelta, cubriendo vacíos e izando la bandera con una línea de acción coherente entre el programa de gobierno de Alianza PAIS y sus aliados, y la realidad nacional con sus urgentes necesidades. (O)

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