La mariposa en el ojo de la tormenta

| 13 de Septiembre de 2017 - 00:00

Muchas veces nos hemos preguntado por qué el pronóstico del tiempo no siempre acierta. Las condiciones meteorológicas varían en pocas horas en los trópicos, es verdad, pero también suelen equivocarse los expertos del clima en Estados Unidos y en Europa. Las condiciones iniciales dan una pauta, pero una variable inesperada puede alterar todo el esquema.

Esto se puede atribuir a la teoría del caos. Según esta, hay sistemas complejos muy sensibles a las variaciones, es decir, una mínima variación inicial puede significar una máxima variación terminal. Este es el efecto mariposa, llamado así para ilustrar el mínimo cambio: el aleteo de una mariposa que, en teoría, puede causar un tornado (según el meteorólogo y matemático estadounidense Lorenz).

La NASA, agencia espacial de Estados Unidos, ha descubierto que las tormentas de lluvia de los huracanes del Caribe se originan en las tormentas de polvo del Sahara.

Ese polvo, llevado por los vientos este-oeste, llega a la costa atlántica y satura las nubes, provocando lluvias. Estas caen frías sobre las aguas tibias y, a su vez, causan más evaporación. Tales tormentas tropicales pueden pasar, por los fuertes vientos, del noroeste de África al mar Caribe. A gran velocidad, la tormenta tropical se convierte en huracán.   

Es difícil demostrar en forma fehaciente que el huracán Irma fue producto del calentamiento global. Pero hay hechos relacionados que son irrefutables. Las temperaturas en la superficie del mar han subido, lo cual ha vuelto más impredecible el clima en general. Al caer la lluvia fría sobre el mar más caliente, se produce más evaporación. Las tormentas tropicales son mayores y más frecuentes, y lo mismo sucede con los huracanes. El aumento de la temperatura superficial del mar incrementa la humedad, por la evaporación del agua. Así que el hecho de que los huracanes sean más fuertes, con más lluvias y más seguidos que antes, era de esperarse. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas confirma ese incremento de los fenómenos climáticos extremos. Y no se trata solo de Irma, pues Katia y José están en la vecindad. ¿Tres huracanes simultáneos? Algo sucede.

Lo paradójico es que las casas de los negacionistas del cambio climático, empezando por Trump, estén en las urbanizaciones de lujo de la Florida, es decir, en la zona del desastre. Lo evidente es que la furia de Irma, al poco tiempo de lo que pasó con Harvey, y de manera similar con el paso de los huracanes José y Katia, está despertando a muchos. Mientras el gobernador republicano de la Florida, Rick Scott, obedece fielmente a Trump, el alcalde republicano de Miami, Tomás Regalado, rompe con el presidente y acepta el cambio climático como hecho científico. El detonante del despertar de Regalado ha sido la llegada de Irma.

¿No es hora de que despierten todas las autoridades del mundo? (O)