La mano extendida de Lenín Moreno a todos los ecuatorianos: todos pueden y deben servir al país

- 13 de Mayo de 2017 - 00:00

Lenín Moreno desde que llegó al país dijo que venía “con la mano tendida para todos los ecuatorianos que quieran dialogar, que quieran hacer acuerdos, que tengan como principal objetivo en su mente los grandes objetivos nacionales”. Insistió varias veces en la invitación a “estudiantes, universitarios, empresarios, indígenas, ecologistas, mujeres, será fácil ponernos de acuerdo si tenemos en mente los grandes acuerdos, los grandes consensos, que tengan (...) en mente los grandes objetivos nacionales”. E incluso planteó el método, el medio para hacerlo: “Empecemos respetando, siendo tolerantes, respetando el criterio del otro, porque ese es el país de valores que queremos, no solamente en la política”. El inicio del diálogo “por supuesto es una sonrisa, un saludo amable”. Lenín Moreno en forma transparente planteó su intención, los procedimientos y el inicio de la nueva etapa de la construcción nacional.

En respuesta Lenín Moreno en la mayoría de las oportunidades ha recibido lo contrario a lo que es un diálogo: invitaciones a debate, condicionamientos de amnistía e indulto de los indígenas, derogaciones de impuestos de los más ricos, retiro de las salvaguardias de los importadores, beneficios económicos de las cámaras de la producción, etcétera. Para que haya paz con Lenín Moreno, tiene que rendirse, entregarse, claudicar a sus principios y renunciar al programa de gobierno de Alianza PAIS. Es la antigua lógica Newtoniana de acción-reacción en beneficio de quienes presionan. Es la forma de medir a Lenín Moreno: Si es débil y claudica al servicio de los grandes intereses particulares y comerciales. La oposición sigue todavía por los caminos de los siglos XIX y XX: presentar la lista de peticiones, intimidar, golpear, hasta recibir su parte del pastel político.

La construcción de un proyecto nacional se lo hace atendiendo a las necesidades públicas, generales, de todos los ecuatorianos. Se lo hace con los proyectos nacionales, regionales, provinciales, cantonales y de las particularidades locales. Aquí es válido el pensamiento de John Kennedy cuando dijo: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país”. Hace  11 años cuando se construía el primer programa de gobierno de Alianza PAIS, en el documento “Las cinco revoluciones pacíficas” expresamos que “un cambio revolucionario en la política implica la participación de todos los ciudadanos en las decisiones políticas, en los diversos niveles del Estado, representado a los diversos sectores políticos, económicos, sociales y culturales aportando sus mejores ideas, iniciativas y recursos al servicio del bien común”.

Toda persona, independientemente de su edad o situación personal sea este un criminal, prófugo de la justicia, contrario y enemigo puede tener un aporte en beneficio del país y bienvenido sea, si es para el bienestar de todos. Los diálogos son sin condiciones previas. Existen muchos ejemplos: Gandhi y el imperio británico, en la guerra de Vietnam, las FARC y el Gobierno colombiano, etc.

Si alguien se cree dueño de la verdad no considera necesario dialogar. El diálogo no es para convencer al otro, que mutuamente se consideran equivocados. El diálogo es una oportunidad y posibilidad para que los participantes se conozcan, intercambien criterios, se den argumentos y contraargumentos, donde se enriquecen mutuamente.

Después de un diálogo, ningún ser humano es igual que antes. Gústele o no ya no es un monólogo, un soliloquio, ha incorporado al otro en su diálogo interior, del que no podrá desprenderse. Han crecido como personas y como grupo. El diálogo en lo político es encontrar los valores comunes para la conservación y construcción de la sociedad.

En un régimen presidencialista, se puede y se debe dialogar, pero es el presidente quien gobierna. Lenín Moreno tiene la fortaleza interna y el liderazgo ético para hacerlo. (O)