Miércoles, 03 Mayo 2017 00:00 Columnistas

La lucha por la verdadera democracia

Leonardo Vicuña Izquierdo

Con motivo del Día de los Trabajadores, en diversos países se ha recordado que, desde los albores de la humanidad, los pueblos han luchado contra sus opresores y explotadores; contra el colonialismo y sus secuelas de dominación y saqueo. La lucha ha sido sin cuartel, contra los invasores y guerreristas de todo pelaje.

En sus agendas libertarias, con sus organizaciones políticas y sociales y sus líderes incorruptibles, decididos y valientes, ha estado y está la defensa de sus riquezas naturales, valores culturales, derechos a una vida digna, construcción de un Estado democrático y de un país soberano. La lucha por la equidad y la justicia social ha sido una constante, desde siempre y será hasta siempre. La democracia burguesa ha sido y es para ellos simplemente una farsa, una propuesta ‘de a perro’, para mantener los viejos esquemas económicos de especulación, ‘libre’ mercado, saqueo de los dineros públicos, reparto de la troncha, endeudamiento externo oneroso, para afianzar la dependencia y el sometimiento a los centros imperiales del poder mundial; en lo social, las tradicionales formas de marginación de los sectores populares, empobrecimiento masivo, desempleo y subempleo, analfabetismo y mayor concentración del ingreso y la riqueza, en beneficio de grandes propietarios y poderosos círculos económicos; en lo político, dominio total de las élites, manejo oligárquico del Estado y abierto sometimiento a EE.UU., las transnacionales y las ONG.

Cuando los pueblos han ganado el poder, estas fuerzas, junto a sus grandes medios, inmediatamente han iniciado sus planes conspirativos, de desinformación, boicot económico, violencia política; calumnias y mentiras por doquier; utilización de grupos armados mercenarios y hasta agresión directa de fuerzas militares extranjeras, contando con la alcahuetería de organismos internacionales, como la OEA, convertida, con altibajos, en el Ministerio de Colonias de EE.UU,. desde la cual se han organizado planes de apoyo a golpes de Estado contra gobiernos democráticos. Las evidencias históricas abundan. Cuba, Panamá, Nicaragua han sufrido invasiones y bloqueos. Hace décadas impusieron las dictaduras militares sangrientas, la de Pinochet en Chile contra el gobierno de Allende, Garrastazú en Brasil, Onganía en Argentina y Barrientos en Bolivia, son parte de esta triste y brutal historia. Golpes de Estado en Honduras y Paraguay.

Las intentonas desestabilizadoras en Ecuador se suman a todo esto. La oligarquía inventa y difunde todo lo que se le ocurre, es el caso del fracasado show del fraude electoral. Ahora hablan del país ‘dividido’. Claro, esa ha sido su estrategia de siempre, dividir; para ello compran grupos y dirigentes, simulan propuestas a favor de la población y cínicamente se expresan como ‘amigos’ de los trabajadores, los indígenas, los pobres de la patria, a los que siempre explotaron, marginaron y reprimieron.

Ahora quieren encabezar los desfiles de trabajadores, y quien sabe si hasta financiarlos. Es ridículo que la Asociación de Bancos Privados y las Cámaras de Propietarios ahora se preocupen de las reservas del BCE y la situación fiscal, que siempre utilizaron con sus políticas neoliberales, en sociedad con el FMI, para preservar y ampliar sus fortunas, en alto grado mal habidas. Por todo ello, los pueblos en América Latina han resistido y luchado en defensa de sus gobiernos populares, por mejorar su vida, la salud, educación, vivienda y seguridad integral.

Por ello se ha expresado, en el mundo entero, la solidaridad con Venezuela, Bolivia, Ecuador y, desde hace más de 6 décadas, con la Cuba revolucionaria, referente histórico de dignidad, soberanía y justicia social. A defender a Venezuela y derrotar la conspiración oligárquica de los millonarios de ese país en asqueroso maridaje con la CIA y Almagro en la OEA. A defender al Ecuador de la Revolución Ciudadana y a toda América Latina, en su lucha por la verdadera democracia. (O)

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