La juventud y las bases militares

| 13 de Julio de 2017 - 00:00

Un conjunto de organizaciones juveniles ecuatorianas ha venido desarrollando últimamente varias sesiones de trabajo en Portoviejo y Quito, en las que participaron representantes de la Juventud Revolucionaria Alianza PAIS (JRAP), Juventud Comunista y Juventud Socialista. Los dos motivos principales de estas citas fueron: 1) definir una posición conjunta de dichas organizaciones frente a la situación política que vive nuestra patria, y 2) participar en el Festival Mundial de las Juventudes Democráticas a celebrarse en Moscú en octubre próximo.

En relación con el primer punto, la decisión unánime fue respaldar el proyecto de la Revolución Ciudadana, señalando la necesidad de mantener firmemente la unidad de las fuerzas comprometidas en esta causa, sin propiciar ninguna posición divisionista. Como dijo una adolescente manabita: “Los jóvenes de hoy nacimos en el seno de la Revolución Ciudadana y no podemos ni debemos abandonarla”.

Esta actitud de tan importantes sectores de la juventud ecuatoriana debería ser un ejemplo para los dirigentes de PAIS y demás organizaciones que se precian de revolucionarias, donde no faltan los intereses de grupo, los apetitos burocráticos y las maniobras de la derecha conducentes a romper la organización creada hace 10 años bajo el liderazgo de Rafael Correa, la cual, con todas las fallas, errores y desviaciones que se le pueden atribuir, constituye el referente más importante de la izquierda ecuatoriana en las últimas décadas.

En relación con el segundo punto, es encomiable la decisión juvenil de encontrarse en Moscú con representantes de todo el mundo. Para ello nuestra juventud debería afinar una posición clara y combativa en defensa de la paz universal, tan seriamente amenazada en estos momentos por la interminable cadena de nuevas guerras desatadas por el imperialismo norteamericano en Medio Oriente y África, con francas amenazas en Asia y América, donde el presidente Donald Trump continúa la nefasta línea internacional de intervención imperialista visible cuando Obama declaró el año pasado: “Venezuela se ha constituido en una amenaza seria e inusual para la seguridad de Estados Unidos”, con lo cual se abre la puerta al intervencionismo militar yanqui en la patria de Bolívar, envolviendo a todo el continente, de darse esta, en descomunales hogueras.

A propósito, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana ha puesto en manos del público la obra titulada Bases militares norteamericanas en el mundo. Capítulo Especial Ecuador. Los jóvenes pueden con esta obra disponer de un material fundamental para conocer el problema grave de las bases norteamericanas asentadas en los cinco continentes, y que las tienen varios países de América, lo que nos pone en el riesgo cierto de caer bajo las botas invasoras de los ejércitos yanquis.

Además, para orgullo de los ecuatorianos, esta obra nos muestra también el caso insólito de que nuestro pequeño país ha derrotado cinco veces al poderoso imperio del Norte al expulsarlo de las bases de Salinas, Galápagos, Archidona, Manta y de ese enclave de espionaje que fue el Instituto Lingüístico de Verano que gobiernos entreguistas permitieron asentarse en la provincia de Napo durante más de tres décadas, hasta que fue expulsado por el presidente Jaime Roldós Aguilera, dos días antes de ser asesinado. Estas sonadas victorias del diminuto David ecuatoriano frente al descomunal Goliath deben constituirse en luminoso ejemplo para la joven generación. (O)