Sábado, 02 Septiembre 2017 00:00 Columnistas

La izquierda, la derecha y el neutro o independiente

Oswaldo Ávila Figueroa, ex docente universitario

En el trajín de la era republicana surgen los partidos políticos, como urgencia histórica, con la visión de los guías, inspirados en idearios y programas, proyectados para una eficiente administración  del Estado, en función de los intereses populares. En cada etapa de la vida nacional asoma y se destaca como abanderada una agrupación partidista para asumir el control del poder estatal. Las buenas intenciones de los prístinos gobernantes se atenúan, al tropezar con las contradicciones que conmueven a la sociedad y convierten a la política en un negocio fraudulento para aplacar las ambiciones individuales y de los grupos de presión.

Los partidos de derecha se inscriben en la historia y se alinearon en protección y apoyo al sistema usufructuario, colonialista, sumiso al imperio y leal a los modelos económicos en beneficio de los grupos pudientes, bancocracia y oligarquía con afectación a los sectores populares. En general, su bandera, enarbola el enriquecimiento ilícito, la defensa ardorosa de los intereses de la oligarquía y el aliento al sistema reaccionario neoliberal. Los grupos y partidos de izquierda surgen a la palestra, en un crucial momento con la firme decisión de luchar contra la explotación del trabajo, la pobreza extrema y por el advenimiento de la justicia social, en general, salvar y atender a los abandonados de siempre.

En los últimos tiempos se han turnado en el ejercicio del poder, partidos de derecha disfrazados con diferentes siglas, para armar confusión y así ocultar sus desmedidas ambiciones, en provecho propio y de sus acompañantes. Exhiben propuestas inalcanzables y llegados al poder se olvidan de sus ofertas y, más bien, se entregan a la voracidad de la oligarquía como el caso del derrotado exmilitar con su falsa sociedad patriótica. En este sector se alinean los restos de la partidocracia, los desertores como el caso del dirigente máximo de avanza, hoy en seria dificultad por su implicación en problemas judiciales; los falsos izquierdistas, incluidos los aventureros del ex MPD; los socialcristianos, Madera de Guerrero, sectores de indígenas desorientados, el banquero, tres veces perdedor con su no CREO, el extinto Prian, sacerdotes adheridos al negocio de la política, alejándose de los postulados de la Iglesia católica y otros, que deambulan de tumbo en tumbo en búsqueda de los supuestos triunfalistas para arrimarse mediante el acostumbrado adulo. Todo con el auspicio abierto de la prensa comercial.

Solo para recordar, los auténticos revolucionarios de izquierda, entre otros, Manuel Agustín Aguirre, Pedro Saad, Enrique Gil, Alfredo Vera, Jaime Hurtado, no avanzaron, se quedaron en el camino. Con el advenimiento de la revolución ciudadana y el liderazgo de Rafael Correa, se inició la era de la reivindicación social y económica de los sectores postergados. Se enarboló el socialismo siglo XXI o era del cambio en toda su dimensión. En esa línea se creó y fortaleció Alianza PAIS con la adhesión de organizaciones de trabajadores, estudiantes, intelectuales, mujeres, indígenas y periodistas, que aceptaron la agenda programática e ideológica, proyectada a desarrollar, con responsabilidad, un trabajo en común. Solo hay dos caminos definidos, el del retorno al pasado de la derecha neoliberal, que hoy, cree haber encontrado la puerta de emergencia para tratar de imponer su propio Gobierno, como si hubiera ganado las elecciones; y el otro, avanzar firmemente con la bandera de lucha por un mundo mejor.

No hay posición media. Los llamados independientes o neutros usan como estrategia ese membrete, para arrimarse a los de arriba. Dentro de su mediocridad, se entregan hasta por una migaja. (O)

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