La investigación científica en los trópicos (1)

- 09 de Mayo de 2017 - 00:00

La demanda de la producción agrícola para alimentos prevista por el aumento de la población mundial actual de 7.000 millones a 9.000 millones para 2050, deberá incrementarse el 70%. Este crecimiento conviene obtenerse dentro de los términos de sostenibilidad de los ecosistemas en los cuales, a partir de 1960, se advirtió su degradación, especialmente en los trópicos, para lo cual es necesario un análisis crítico de la orientación de las investigaciones realizadas.  

La mayor reserva de recursos naturales (suelo y agua) para la producción de alimentos se ubica en la faja tropical del planeta, con una superficie de 149 millones de km², de los cuales la mayor superficie -aproximadamente 120 millones de km²- le corresponde a Asia, América Meridional y África, donde se localiza el mayor número de países subdesarrollados. Europa, el continente más desarrollado, como paradoja solamente cuenta con 10.500 millones de km².

El informe de la FAO (2011) sobre el estado de los recursos, tierras y aguas del mundo, indica: “La tierra y el agua y la forma en que se utilizan son fundamentales para enfrentar al reto de mejorar la seguridad alimentaria en todo el mundo, siendo probable que las presiones demográficas, el cambio climático y el aumento de la competencia por la tierra y el agua aumenten la vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria, en particular en África y Asia. Advirtiendo que el desafío de proporcionar alimentos suficientes para todos en el mundo entero nunca ha sido mayor.

Al iniciarse el milenio, en una publicación de Biologia Tropical, en su editorial de aniversario: ‘Cómo hacer ciencia en los trópicos’, informa que Europa produce 33% de la literatura científica del mundo, seguida de cerca por EE.UU. con 31%; y en posiciones más distantes, la lista incluye a Japón (8,2%), Canadá (4,3%), Australia (2%), India (1,6%), China (1,3%) e Israel (1%). Los países de América Latina presentan porcentajes mucho menores, siendo los principales Brasil con 0,6%, Argentina con 0,3% y México con 0,3%. Al expresar las incongruencias que registran estas cifras, se reconoce la posibilidad de que la ciencia latinoamericana no es recopilada en forma apropiada por sus índices. En vez de imitaciones, las naciones tropicales necesitan organizaciones originales que reflejen su realidad científica y económica.

La razón para explicar esta situación, al parecer, es simple: es histórica; las organizaciones que tienen los fondos necesarios para distribuir mundialmente noticias, documentales y publicaciones científicas se localizan en Europa y EE.UU., por conveniencia, buscan científicos en sus propios países.

A lo cual debemos añadir en lo que corresponde al manejo y apropiación de los recursos naturales que si bien los conocimientos científicos tienen carácter ecuménico, las técnicas y métodos aplicados son orientados de acuerdo a sus objetivos políticos, a lo cual nos referiremos posteriormente. (O)