Martes, 21 Marzo 2017 00:00 Columnistas

La ID, de tumbo en tumbo

Alfredo Vera

Los que compartimos el proceso de construir el Partido Izquierda Democrática, con la consigna de ‘Justicia Social con Libertad’, bajo la batuta de Rodrigo Borja, no podemos menos que sentirnos defraudados por la decisión de varios antiguos militantes que han optado por abandonar la causa y adherirse a las filas del banquero Lasso, traicionando así a su propia historia y convertirse en una de las gradas en la tortuosa escalera que ahora le toca subir al candidato derechoso de la plutocracia, ansioso de llegar, en esta nueva oportunidad, al solio presidencial y seguir amansando su incalculable fortuna, depositada en múltiples paraísos fiscales, para ocultar su identidad.

Muchos de esos desertores abandonan su ideología, que al parecer no ha sido tan sólida ni tan de izquierda que digamos, y sin ningún pudor se pasan a la orilla del frente, con seguridad atrapados por el odio y la envidia.

Hay algunos nombres que me causan un dolor incalculable al mencionarlos aquí, como Wilfrido Lucero, Wilma Andrade, Marco Murillo, Juan Vélez, entre muchos otros, con quienes compartimos intensas jornadas de lucha, precisamente contra la derecha socialcristiana, que lideraba León Febres-Cordero.

Otro tumbo ya se vivió cuando se apoderó de la dirección del partido Andrés Páez, que se convirtió en el sepulturero de la organización.

Poco más tarde, Ramiro González abandonó la Prefectura de Pichincha para convertirse en el mandamás del IESS, pasar a un ministerio del actual Gobierno y terminar en la mesa sentado con Nebot, con el ánimo de ganar una curul como asambleísta.

Con felicidad para el futuro de la patria, el pueblo es el mejor juez y, como tal, castiga a los desertores y traidores para no volverlos beneficiarios en una unueva elección, producto de su deslealtad.

Para tranquilidad de quienes mantenemos con firmeza la ideología izquierdista, el fundador del partido está alejado de la contienda y ha clarificado que no retornará a la actividad política, asqueado por la inconsistencia de varios sujetos que desde hace tiempo vienen traicionando los ideales que juraban profesar.

Lo triste es que un fenómeno como el que comentamos no es solo patrimonio de la ID, puesto que esta conducta desleal, de renegar de las ideologías, es una constante en la vida política en todas las latitudes de la Tierra.

Claro que desalienta observar lo que sucede en otros confines con sujetos obsesionados por alcanzar, cada vez, una mejor posición que satisfaga su voracidad por figurar, a pesar del mal ejemplo que cunde por todos lados y no aprender la lección del castigo que les propinan los electores, por su traición.

‘Mal de muchos, consuelo de bobos’, es un viejo refrán que acumula la memoria popular y, sin embargo, los oportunistas siguen virándose, no cambian. El pueblo los rechazará nuevamente.

Duele profundamente haber entregado años en la lucha por construir una organización política que termina siendo un trampolín para los embaucadores que ahora se burlan de los principios y la moral.

Toca decidir ‘paz en la tumba de la organización’, pero consuela que el pueblo nos ayude a decir que ya basta de premiar a quienes traicionan y se convierten en aprovechadores de una causa que pretendió contribuir al mejoramiento de la vida de los más necesitados. (O)

ENLACE CORTO

Google Adsense

Google Adsense