La dolarización y la derecha

- 11 de Enero de 2017 - 00:00

Buscando causar daño a Lenín Moreno, desesperados porque saben y sienten el enorme respaldo popular que tiene, exhiben como ‘argumentos’ políticos la calumnia y la mentira. Son las armas de los candidatos de la derecha, que a título de defensores de la dolarización insinúan que es partidario de su liquidación. Lenín ha reconocido que la población tiene confianza en el dólar y que se debe mantener; señaló que para tener una moneda propia y confianza en ella hay que desarrollar las actividades productivas.

Es necesario también consolidar procesos de integración solidaria, en cuyo contexto sería posible una moneda propia o una común, como el euro. Su argumento es transparente, objetivo, soberano. La derecha fundamentalista y sus analistas piensan que el dólar es la salvación del mundo, y en su pesadilla creen que se les debe imponer a los pueblos, y hasta el estilo de vida americano, por ello históricamente se alinearon en forma incondicional a las políticas de EE.UU., en todos los órdenes, entregando soberanía, recursos y aceptando los ‘planes de estabilización’ neoliberales del FMI; esto es, subordinación extrema.

Es necesario recordar que el candidato Guillermo Lasso participó en forma decisiva en el gobierno de Mahuad, que impuso ilegalmente la dolarización tras el atraco bancario, el congelamiento de depósitos (incautación) y el ‘salvataje’ bancario. Él bien sabe cómo y con cuánto se beneficiaron los banqueros y cuánto perjudicaron al Estado (más de $ 8.500 millones). Los socialcristianos, que también apoyaron a Mahuad, con el rol protagónico de su actual jefe, también mienten, al igual que el binomio de su candidata, exministro de Lucio, el mejor aliado de Bush.

A propósito de estas turbias campañas electoreras, también recordamos que las políticas económicas subordinadas, erráticas y mafiosas de sus gobiernos condujeron a la dolarización, la que sugirieron como la receta clave, casi divina, para nuestras economías, que una y otra vez la dejaron en crisis y bancarrota. Si así fuera, todos los países la hubieran asumido, sacrificando su soberanía monetaria y buena parte del manejo de la política económica. La realidad es otra y en el mundo se cuentan con los dedos de las manos los países que la asumieron, entre ellos Panamá, Ecuador y El Salvador; fatalmente, Puerto Rico, Zimbabue.

Los gobiernos de la partidocracia devaluaron hasta la saciedad. En efecto, el tipo de cambio, de 28 sucres por dólar en 1980, saltó a 898 en 1990 y con el atraco bancario y la dolarización lo treparon a 25.000 sucres; en definitiva, en 2 décadas se multiplicó en 893 veces, o lo que es lo mismo, aumentó en 89.300% (ochenta y nueve mil trescientos por ciento). De esa manera ampliaron los beneficios del salvataje, a los banqueros licuando sus  deudas con el Estado; paralelamente provocaron inflación, carestía de la vida; liquidaron el ahorro de más de un millón de cuentaahorristas, los fondos de reserva y aportes al IESS, los sueldos y las pensiones de los jubilados.

Recordemos que la oligarquía manejó, despilfarró, mal utilizó o atracó más de $ 90.000 millones, producto de los ingresos petroleros y desembolsos por sus créditos externos leoninos; suma equivalente a más de 11 años de presupuesto estatal, en cifras de 2006,  y de un poder adquisitivo muy superior al ingreso de los últimos 10 años, que han sido orientados en beneficio de la infraestructura, la producción y la inversión social.

La derecha no tiene calidad moral para criticar, menos replantear sus viejas e inútiles ‘recetas’; fue cómplice del mayor hecho de corrupción de la historia, el atraco y salvataje bancario. Puede ofrecer 1, 2 o 3 millones de nuevos empleos (¿?) y derogar 10, 20 o 30 impuestos (¿?), creados por ella misma y que siempre los evadió; puede decir torpemente que la reducción de la inflación es un hecho negativo o cualquier otra mentira, la gente sabe que es pura demagogia. Ya nadie le cree, volverá a perder. (O)

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