Sábado, 01 Abril 2017 00:00 Columnistas

La década ganada para las mujeres

Melania Mora Witt

En este momento de balances respecto de avances o retrocesos en el último decenio, cabe establecer si para las ecuatorianas hubo respuestas significativas a sus reivindicaciones como ciudadanas y desde la perspectiva de género, que no pueden disociarse.

Desde la historia o el mito surgen nombres de mujeres que con su accionar plantaron hitos en la ‘larga marcha’ por la plenitud de derechos. Las Manuelas en la lucha contra el coloniaje y en la república, un gran número de congéneres que en artes, letras y en la política abrieron caminos para quienes transitamos después. Sin embargo, a más de algunas importantes conquistas jurídicas, la condición de vida de la mayoría no varió sustancialmente.

Durante el gobierno de la RC se aprobó en consulta popular la Constitución de 2008, que establece para la participación electoral un sistema de acuerdo a los principios de proporcionalidad, igualdad de voto, equidad, paridad y alternabilidad entre hombres y mujeres. Tal disposición ha permitido que casi el 40% de los integrantes de la Asamblea y otros organismos sean mujeres y que, en un hecho histórico, tres de ellas presidan el Poder Legislativo. Su presencia en la dirección se ha traducido en la aprobación de leyes que han dado un vuelco significativo en la vida diaria de miles de compatriotas. Hoy las ecuatorianas están presentes en todas las funciones del Estado.

El gobierno de la RC dio atención preferente a la educación y a la salud. Se crearon centros de estimulación temprana que otorgan a los más pequeños comida adecuada, atención médica, normas de aprendizaje, aliviando el trabajo materno; con ello, muchas ampliaron su acción en el trabajo remunerado y el estudio. Se reconoció la participación de las amas de casa incorporándolas al seguro social.

La creación de escuelas y colegios incluyó la entrega gratuita de útiles escolares, y en muchos lugares de uniformes y alimentación. El Gobierno confió a agrupaciones de mujeres la confección y entrega de los mismos, ofreciendo un trabajo digno a  féminas de escasos recursos. La educación pública gratuita permitió que miles de jóvenes accedieran -por vez primera para sus familias- a universidades y obtuvieron becas en el país y el exterior.

La inversión en salud multiplicó hospitales con calificación internacional, priorizando la atención preventiva y, desde la Vicepresidencia, la Misión Manuela Espejo y el bono Joaquín Gallegos Lara, la atención a personas con capacidades especiales o pacientes de enfermedades catastróficas. Ello significó un inmenso alivio para las amas de casa, tradicionalmente encargadas de atender a enfermos y ancianos. Se priorizó el combate a la desnutrición infantil y a la mortalidad materna. La humanización en los centros carcelarios abrió oportunidades de estudio y profesionalización a personas privadas de libertad, muchas de ellas mujeres. Ello ha incluido la posibilidad de que las internas cuiden de sus hijos más pequeños en condiciones dignas.

Para las mujeres, esta es una década ganada. Por ello luchan por su continuidad y avance. (O)

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