Martes, 27 Junio 2017 00:00 Columnistas

La cumbre climática de París

Víctor Mendoza Andrade

Significa el acuerdo de 195 países para limitar el aumento de la temperatura del planeta, a menos 2 °C (con respecto a la era preindustrial) y controlar los excesos por emisiones de gases de efecto invernadero producidos por el exceso de la utilización de combustibles fósiles por el hombre. El convenio tiene el carácter de obligatorio y vinculante señalándose que: “Todos los países firmantes deberán limitar sus emisiones, y los desarrollados tendrán que hacer un mayor esfuerzo y movilizar con estos fines $ 100.000 millones”.

Este convenio contó con el apoyo de los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de China, Xi Jinping, los dos países mayores emisores de gases contaminantes del mundo, los cuales llegaron a un acuerdo histórico para que las emisiones de efecto invernadero de China toquen su máximo en 2030 y se reduzcan después gradualmente. Por su lado, el gobierno de Obama se ha fijado para 2025 recortar sus emisiones entre 26% y 28% respecto a 2005. Con estos soportes, el presidente francés François Hollande proclamó al documento como “el primer acuerdo universal de la historia de las negociaciones climáticas” para controlar el calentamiento global.

Al rechazar (16 de junio de 2017) Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, el acuerdo de la Cumbre sobre el cambio climático celebrado en París, en diciembre de 2015, establece un retraso de 20 años a partir del fracasado convenio climático de Kioto (1997), esfuerzo que realizaba la comunidad internacional para el control de esta catástrofe planetaria del calentamiento global.   

La Cumbre de Kioto (Japón, 11 de diciembre de 1997), realizada en la III Sesión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, agrupó a representantes de 125 países (entre los cuales no estaba China), elaborando el documento conocido como Protocolo de Kioto, comprometiendo a los países a reducir las emisiones de los seis gases catalogados como causantes de efecto invernadero, principalmente el CO2.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, rechazó el Protocolo de Kioto, calificando las restricciones del uso excesivo de la energía proveniente de los combustibles fósiles de “fuertemente contrarias” a la economía de su país y tachó a los informes científicos sobre el peligroso calentamiento global como documentos burocráticos carentes de credibilidad.

De esa manera, Bush respondió a las críticas de los grupos conservadores de Estados Unidos que lo acusan de ceder a las presiones de los ecologistas. Estos supuestos son los mismos a los cuales recurre el presidente actual de EE.UU., pese a que todas las investigaciones científicas que se han realizado en estos últimos veinte años no dejan duda de los efectos catastróficos que tendría el calentamiento global.

Se estima que los países más ricos del mundo, con 20% de la población total, emiten más del 60% de los de gases de efecto invernadero, serán los menos agredidos que el resto de la población mundial. (O)

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