Viernes, 13 Enero 2017 00:00 Columnistas

La cultura en la campaña electoral

Pablo Salgado Jácome

Hace poco escribíamos que es necesario preguntar, y exigir, a los candidatos presidenciales sus planes de gobierno respecto a la cultura. EL TELÉGRAFO nos ha permitido, precisamente, acercarnos a la visión que los ocho candidatos tienen de la cultura: “unos solo la vinculan con el turismo, algunos hablan de incentivos económicos y otros simplemente no la mencionan”. Efectivamente, en casi todos los candidatos la visión que tienen de la cultura es bastante pobre. Y sus opiniones, con excepción de Lenín Moreno, reflejan que o no se han enterado de la existencia y vigencia -desde el pasado 30 de diciembre- de la Ley Orgánica de Cultura o no la han leído, lo cual es grave, pues es con esa nueva institucionalidad con la que deberán operar en caso de ser gobierno.

Hay respuestas que nos preocupan, la del general Paco Moncayo, por ejemplo, que de un plumazo quiere volver al pasado. Tanto que costó que el Ejecutivo entendiera que la cultura necesita y merece un espacio propio. Parece que muy pronto se nos olvidó lo que era el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, en donde existía una Subsecretaría de Cultura con un vergonzoso presupuesto que no alcanzaba ni para cubrir la caja chica. Y a ese pasado nos quiere volver el general, y no quiero ni pensar si esa subsecretaría la ocupa un militante del ex-MPD. Eso sí, al candidato de Acuerdo por el Cambio le preocupa que la Ley de Cultura ponga en riesgo la autonomía de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.  

La candidata socialcristiana Cynthia Viteri lo mezcla todo, comunicación, cultura, artesanía. “Los temas de cultura, sobre todo relacionados con el apoyo al artista nacional de la Ley de Comunicación -que será derogada- pasarán a la Ley de Cultura, pues “hay mucha gente talentosa, y aquí me refiero a los artesanos” (sic).  Y lo reduce todo al financiamiento: “Lo que el artista necesita es dinero y formación”. De ahí que propone la creación de un fideicomiso -como en la época de la vieja partidocracia- “con la participación de la empresa privada, organismos multilaterales y parte del Gobierno” (sic). Seguro que no ha leído la Ley de Cultura. Y sus asesores tampoco. El candidato de CREO-SUMA, Guillermo Lasso, considera que la Ley de Cultura es “un paso importante” para la cultura del país. Asegura que reformará la ley para “incorporar una visión que sea consistente con la libertad, alejada del dirigismo estatal”. Y propone que “creará incentivos tributarios”, lo cual revela que tampoco ha leído la ley.  Pero propone la creación de “zonas francas para desarrollar la industria cultural, que es dinamizadora de la economía y el empleo”.

Lo de ‘industria cultural’ se ha convertido en una muletilla para todos, y por supuesto también para los candidatos. Solo ‘Dalo’ Bucaram sostiene que en Ecuador no hay industria cultural y que el tema de seguridad social debe estar en la Ley del Seguro Social y no en la de Cultura. Lenín Moreno destaca los elementos positivos de la Ley de Cultura, como el acceso a la seguridad social y la garantía de derechos sociales y laborales, y la creación del Fondo de Fomento para normar el acceso a financiamiento. Es el único candidato que menciona la necesidad de preservar los patrimonios. Y propone algo que se le olvidó a la Asamblea y al Ejecutivo: el acceso a “la emisión de contenidos culturales en los medios de comunicación y una apropiación de los espacios culturales, así como la formación a través de la Universidad de las Artes”.

Aún hay tiempo para abordar el tema de la cultura en sus planes de gobierno de un modo serio, profundo y sin demagogia. Y ojalá esto permita que, al fin, la cultura y los patrimonios puedan ser parte importante de la agenda de prioridades de un gobierno. (O)

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