Sábado, 10 Junio 2017 00:00 Columnistas

La corrupción ronda por todas partes

Oswaldo Ávila Figueroa, ex docente universitario

Sin presumir o adoptar poses de académicos, no es complicado incursionar en el tratamiento y análisis de la corrupción, problema, que sacude intensamente a la sociedad universal por su incidencia en la conducta y actividades de hombres y mujeres de todos los niveles sociales y, que a pesar de acciones represivas y jurídicas, se propaga veloz por el amparo y complicidad de personas de relevancia que se movilizan en el escenario político, de los negocios y de la función pública. En el diccionario de la Lengua Española, corrupción, como acción y efecto de corromper, constan diversidad de acepciones, entre otras: alterar y trastocar la forma de alguna cosa. Echar a perder, depravar, dañar. Sobornar a alguien con dádivas o de otra manera. Pervertir o seducir a una mujer o a un menor. Entre sus derivaciones se agregan: abuso introducido en las cosas no materiales. Engaño, yerro o falsedad en lo que se escribe o propone.

Se ha dicho con precisión que es demasiado fácil cambiar leyes que la mentalidad de ciertas personas que transitan y obran equivocadas, por la falta de una eficiente formación en valores, buenos ejemplos y oportuna motivación. Ese desvío de comportamiento se origina, en la mayoría de los casos, por la ambición de adquirir  poder en su ámbito y dinero fácil para asegurar una vida de ocio y placentera o por simple vanidad de tenerlo todo. Con el estallido del caso Odebrecht, sus derivaciones y tétrica repercusión en los dominios, de los aparentes intocables, oscurecen la práctica de los corruptos que cubre otros espacios y que por su mínima cuantía, suelen pasar inadvertidos. Con el advenimiento del Gobierno de la Revolución Ciudadana se inició el rescate de los valores extraviados. Se terminó con el secuestro de la educación en poder de la ex MPD y con ello la corrupción en el manejo de los concursos y venta de nombramientos. Se desterraron los males en el magisterio, como el acoso y el negocio del cupo de matrículas. Pese al desvío conductual de algunos de sus miembros, hay que reconocer la heroicidad y sacrificio de la Policía Nacional en su labor de proteger bienes y vida de los ecuatorianos. Los focos de corrupción han ido desapareciendo, paulatinamente y se está logrando su total depuración a base de un severo proceso de control, que incluye la separación de la institución, en los casos de soborno o indisciplina.

En el escenario de la comunicación, se considera prensa corrupta cuando desinforma, critica basada en rumores y mentiras, asume el rol partidista, desvía su misión, tuerce el sentido de sus fines y se declara en abierta oposición al régimen, en protección de sus intereses y de sus aliados. La prensa que no es corrupta mantiene la objetividad y equilibrio en el manejo de todos los géneros periodísticos y no confunde la crítica con la injuria.

El Gobierno de la Revolución Ciudadana dio los primeros pasos para enderezar rumbos en la administración pública y privada, mediante la expedición de leyes para reprimir desvíos de conducta y regular el funcionamiento de los medios y otras instituciones, con la mínima protesta de quienes se oponen al cambio y se consideran afectados en sus intereses y negocios.

El presidente constitucional de la República, Lenín Moreno, ha dicho, en el caso Odebrecht; todo nuestro apoyo a la justicia con la cooperación de la ONU, el aporte del Frente de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, la contribución de toda la sociedad, llamada a involucrarse en esta cruzada, especialmente, maestros, periodistas, dirigentes políticos, entre otros.

Reitera el Mandatario, la lucha contra la corrupción y por la transparencia es tarea de todos, en forma tenaz y sin cuartel. (O)

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