Lunes, 12 Junio 2017 00:00 Columnistas

La corrupción como proyecto político

Werner Vásquez Von Schoettler

1. El neoliberalismo encabezó el mayor proceso de corrupción en la historia del Ecuador. 2. Su proyecto económico privatizador entregó el Estado a manos privadas. 3. Su sistema político, su sistema de partidos, legisló/sirvió de herramienta, para deformar la voluntad popular. 4. Sus socios mediáticos construyeron “opinión pública” justificando la reducción del Estado, los paquetazos económicos: reducción de salarios, eliminación de subsidios, despidos masivos, tercerización laboral, etc. 5. Ante cada pérdida electoral el rentismo —el núcleo de la dinámica de la corrupción— se ha aprovechado de las necesidades de la modernización social. 6. La oposición: derecha/izquierda concubina repitieron el discurso moral del Estado perverso y sus funcionarios versus la “libertad” emprendedora de lo privado. 7. Posicionaron que un Estado es igual a corrupción, colusión, dispendio, ineficiencia. 8. Si el nuevo Estado defiende lo público, este, terminará como el Estado: corrupto; por tanto, a menos Estado, menos lo público, menos corrupción, más lo privado en pocas manos. 9. Si es Estado, lo público es corrupto, la sociedad carece de cultura de la legalidad, y solo lo privado puede proporcionarle el modelo ejemplar. 10. “Si no robaste cuando tenías oportunidad: pendejo”. 11. La oposición ha buscado todo mecanismo para “capturar al Estado”, capturar, captar el máximo económico de la renta. 12. El mayor problema de la corrupción no proviene del Estado, proviene de los márgenes de la no institucionalización del mismo, justamente donde el afán “privatizador” capta, captura la acción pública. 13. Un Estado no lo puede hacer todo, no debe hacerlo todo, requiere un sector privado no rentista, propositivo, sin embargo, la lógica del “libre mercado”, contamina la iniciativa, el esfuerzo y el emprendimiento individual o grupal, por la lógica del rentismo económico: invertir poco y usufructuar mucho, intermediar lo que más se pueda. En esos márgenes se reproduce estructuralmente la corrupción. 14. La corrupción como proyecto político rentista es un proyecto de dominación, donde lo privado-privatizado busca imponer su modelo de “transparencia” social. 15. La corrupción se instala en la frontera entre lo público y lo privado. Se disuelve la diferencia: dominación por apropiación indebida de lo que pertenece a los ciudadanos. 16. En algunos casos la corrupción se legaliza inmoralmente, por ejemplo, los paraísos fiscales, que siendo legales son corruptos. 17. La corrupción como proyecto político ejerce dominación social: por un lado usurpa recursos, por otro lado, denuncia el modelo político redistribuidor. Cuestiona lo público robándole al Estado, reivindicando lo privado en pocas manos como referente moral de transparencia y haciendo alarde de esquivar el pago de impuestos o mejor aún alardeando de proponer reducir impuestos. 18. La corrupción no se reduce solamente a dinero/monto, sino a la capacidad de articular la dominación social: acumular poder ilegítimo. 19. Fomentar la corrupción como proyecto político, provoca una “guerra de baja intensidad” contra lo público. Justifica el retorno del pasado a través del “cambio” privado. 20. Exigen autorregulación —no ley— para librarse de la tentación forzada de actuar contra el Estado, contra lo público-ciudadano. Finalidad: la embestida contra la Revolución Ciudadana. (O)

 

 

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