Sábado, 19 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

La ciencia y Donald Trump

César Paz-y-Miño

Tras la victoria de Donald Trump, junto a las protestas en el país ‘más democrático del mundo’, al pedido de independencia de California y a la estampida de quienes no aceptan tal presidente, también investigadores científicos han anunciado sus preocupaciones.

No es para menos. Las declaraciones de Trump durante la campaña inquietan. Además, su vicepresidente Mike Pence, un evangelista creacionista, se opone a los estudios en células madre y al aborto, por ejemplo, lo cual hace temer en torno a un posible retroceso en las investigaciones, y en una arremetida de las tendencias antievolucionista y antidarwiniana, ya presentes en varios estados.

Trump habló sobre los viajes espaciales y la política de unir esfuerzos privados y públicos con finalidades más empresariales. Asimismo, manifestó su opinión favorable sobre la defensa de las patentes estadounidenses. Planteó controlar visas a los científicos extranjeros, como parte de su visión hosca sobre los inmigrantes. En cuanto a la ciberseguridad en internet, Trump, aparte de promoverla, quiere fortalecerla y aspira a que Estados Unidos obtenga el cibercomando. Adicionalmente, sugirió el bloqueo de internet para grupos asociados al terrorismo.

Igualmente, lo contradictorio del planteamiento de Trump es su visión del calentamiento global. Aseveró que este tema “es un invento de China para que la industria estadounidense sea menos competitiva”, y aunque luego se retractó, aseguró que existen problemas más graves en su país. Por tanto, el reducir la producción de CO2 no es su prioridad, al punto de que plantea cancelar el Acuerdo de París, firmado por más de 100 países; desmantelar la Agencia de Protección Ambiental e incluso el compromiso de disminuir el 25% de emisiones de gases invernadero. En un comunicado que le enviaron en octubre pasado 400 científicos (30 premios Nobel entre ellos), sumado al pronunciamiento reciente de la Asociación Americana para Avance de la Ciencia (AAAS), se le pide a Trump que “abra los ojos y acepte las evidencias científicas del cambio climático” y que acepte la ciencia.

La preocupación de los científicos es significativa. Tantos desatinos desconciertan y desalientan a quienes luchamos porque la ciencia progrese para beneficio de la humanidad. La ciencia debería ser el sustento para certificar la equidad humana, para cuestionar la colocación de muros de cualquier índole. Los científicos anhelamos un mundo sin guerras, que en el contexto contemporáneo no deberían ser justificadas en nuevas cruzadas contra quienes no comparten la misma religión. (O)

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