Sábado, 26 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

La alforja lojana

Melania Mora Witt

En estos días, y con toda justicia, el nombre de Loja ha resaltado en los medios de comunicación. El acierto de realizar el I Festival Internacional de Artes Vivas en ella se demuestra en la respuesta ciudadana al encuentro, al que ha acompañado en las presentaciones de los renombrados conjuntos internacionales que la visitan y, en general, convirtiendo a la ciudad en parte del evento.

Ello asegura la continuidad que, de lograrse, posicionará a la ciudad en el mundo de los encuentros internacionales del género. Así demuestra que lo de ‘Capital nacional de la cultura” lo merece, no solo por ser cuna de figuras trascendentales en el desarrollo de la misma. Basta citar los nombres de Miguel Riofrío, Pío Jaramillo, Benjamín Carrión, Ángel F. Rojas, Pablo Palacio, Eduardo Kingman, Alfredo Palacio, Carlos Eduardo Jaramillo, entre otros.

Artífice de la realización del festival es el presidente Correa. Pese a las dificultades económicas, lo ha financiado, incluyendo la construcción del Teatro Benjamín Carrión. Loja es digna de tenerlo -aunque algunos han criticado que este y el festival se cumplan en ella-, la visión centralista aún dura-. Algunos importantes conjuntos no participaron -según lo comentado- por discrepar con el actual Gobierno. Es lamentable, porque el encuentro se realiza con grupos de altísima calidad y hubiera sido importante mostrarse ante ellos. Se dirá que no lo necesitan; quizás la humildad sea necesaria y no perder el objetivo final: el público, el pueblo, al que todos buscan y para quien trabajan.

Entre los campesinos ecuatorianos,  la alforja es término conocido. En Loja, su uso se remonta a tiempos antiguos y es, según Félix Paladines, uno de los símbolos de identidad del chazo, heredero de los paltas. El Diccionario de la Lengua Española le da otro origen: el árabe-hispano. En el cantón Gonzanamá se mantiene la tradición de elaborarla. En el diario El Comercio (23-10-2014) se dice que su actual material de confección es el  hilo perlé, elaborado en la provincia de Tungurahua. El tejido se tintura, convirtiéndolo en objeto artístico que, muchas veces, se entrega como regalo.

Pepe Castillo y el Municipio -coautor del evento- me decían que obsequiaron al Presidente una alforja. En uno de los bolsillos estaba la plataforma cultural, a la que se ha dado impulso extraordinario. En el otro, la plataforma productiva para cuyo cumplimiento falta mucho. El ‘Chato’ reclama acciones que corresponden a la esfera gubernamental: una mayor presencia de Banecuador, para impulsar especialmente a las pymes, que son básicas y concentran mano de obra.

Falta una mejor atención de la CNT para mejorar los servicios de internet, ya que las empresas privadas no lo hacen, pues se manejan solo desde el punto de vista del negocio. Podría también ampliarse el servicio aéreo, ofreciendo incentivos a nuevas compañías. En síntesis, creando una infraestructura eficiente que atraiga inversiones y, con ello, fuentes de trabajo. Habría que convertir al turismo y la cultura como otros afluentes.

El reto es equilibrar la alforja. (O)

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