Jornadas finales

- 28 de marzo de 2017 - 00:00

Ya se avecina la hora en que se cierren las urnas para culminar el proceso electoral de la segunda vuelta, de la contienda para designar al futuro Presidente de Ecuador, escogiendo entre el banquero Lasso y el ciudadano Lenín Moreno, candidato del movimiento Alianza PAIS.

Llega el momento en que cada candidato exprese cuál va a ser su programa político, social y económico en el caso de llegar a triunfar en el proceso del 2 abril. Además de lo que ya han divulgado en los momentos previos a la culminación de la primera etapa, corresponde ahora dirimir de qué manera cada candidato logra el favor de los electores que deben juzgar cuál de los programas es el que más los convence para otorgarles su voto, teniendo conciencia de que se juega el destino de su patria por los próximos cuatro años.

Por los antecedentes de lo que ha hecho el Gobierno durante la llamada década ganada, encabezada por Rafael Correa Delgado, los sufragantes van a inclinarse por el candidato Moreno, porque suponen que la inmensa tarea por venir va a ser de mayor envergadura por la experiencia acumulada en el período precedente.

Se ha superado la visión que tenían en el pasado los electores en su predilección, por razones superfluas y no por el compromiso con sus ideologías que se ponían a prueba, precisamente, en circunstancias similares.

Para avanzar en el camino hacia las urnas, cada grupo contendiente define las prioridades en su programa de propuestas que le otorguen a los simpatizantes una esperanza de mejores días y la posibilidad de dejar a sus familias en las condiciones más apropiadas para el desenvolvimiento de sus vidas, la educación gratuita para sus hijos y un sistema de salud para todos los suyos.

También cada candidato expone su pensamiento con relación a las políticas internacionales que caracterizarán el proceso futuro de la supervivencia de su nación, que debe mantenerse alejada de la vorágine que impera en un mundo carente de definiciones políticas serias.

Influyen también en estas jornadas finales las ofertas que propone cada candidato, respecto a la marcha de los procesos productivos y de los manejos que resuelvan la disyuntiva esencial en este momento en el mundo entero: establecer si el ser humano está por encima del capital o es el sistema financiero el que predomina en la sociedad.

También es el instante preciso en que un régimen nuevo defina su inclinación hacia un determinado bloque de países, con base en la geopolítica y la tendencia influida por una de las grandes potencias que han llegado a configurar su hegemonía y orientación política. Como es usual, en situaciones como las que estamos analizando, sobre la base de la experiencia pasada, los gobernantes nuevos tienen también que enfocar su predilección enrumbada a las concepciones que concuerden con el sentir mayoritario, a lo interno de cada nación.

Al concluir este proceso final, los candidatos tienen que asumir con responsabilidad lo que ofrecen para aplicar las políticas apropiadas, durante los próximos cuatro años, atendiendo las aspiraciones que son esperanza de los sectores populares para el próximo período. (O)

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