¿Intenta EE.UU. la balcanización de Europa?

- 06 de octubre de 2017 - 00:00

El Brexit y el triunfo de Trump escenificaron el finiquito del ‘escenario teleológico’ en el que la finalidad de los procesos creativos era planeada por modelos finitos que podían intermodelar o simular varios futuros alternativos y en los que primaba la intención, el propósito y la previsión y su sustitución por el ‘escenario teleonómico’, marcado por dosis extremas de volatilidad que afectarán de manera especial a la vieja Europa.

Así, Europa estaría sufriendo una aguda crisis identitaria agravada por el triunfo del Brexit y por el proceso de balcanización europeo ideado por EE.UU. para mediante selectivos atentados terroristas, la crisis de los refugiados y el despertar del anhelo independentista de las naciones europeas sin Estado, provocar la aparición de fuerzas centrífugas que aceleren la desmembración de la actual Unión Europea y que tendría como paradigma la declaración unilateral de Independencia de Cataluña.

En Reino Unido convergían una mayor exposición a los activos tóxicos (hipotecas subprime), a los activos inmobiliarios y una libra revalorizada que había estancado sus exportaciones, por lo que el Banco de Inglaterra se vio obligado a realizar sucesivas bajadas de tipos de interés, implementar medidas cuantitativas para incrementar la base monetaria y depreciar repetidamente su moneda para estimular sus exportaciones. Sin embargo, la irrupción de fuerzas centrífugas lideradas por el exalcalde de Londres, Boris Johnson, consiguió la victoria de los partidarios del Brexit que consideran que Reino Unido no necesita de Europa ya que podría ser la Singapur de Occidente.

El resto de países del centro y este de Europa (integrantes de la llamada Europa emergente) sufrirán con especial crudeza los efectos de la tormenta económica al no contar con el paraguas protector del euro y se verán obligados a depreciar sucesivamente sus monedas, aumentar espectacularmente su deuda externa y sufrir alarmantes problemas de liquidez; asimismo, deberán retornar a economías autárquicas tras sufrir masivas migraciones interiores, al descartar la CE la modificación de las reglas para la adopción del euro en la Unión Europea y así poder acelerar la adhesión de los Estados miembros del centro y este de Europa y deberán proceder a la reapertura de abandonadas minas de carbón y obsoletas centrales nucleares para sacudirse la rusodependencia energética.

Las fuerzas centrífugas presentes en el escenario europeo habrían provocado el auge de movimientos independentistas del que Escocia sería paradigma de dicho movimiento y alumno aventajado tras el referéndum celebrado para decidir sobre la permanencia o no de dicha nación en Gran Bretaña. El profesor James Mitchell, responsable de la escuela de Gobierno y Política Pública de la Universidad de Strathclyde (Glasgow, Escocia), explica que las razones de un pueblo para querer su independencia “radican en el fracaso de sus respectivos Estados, pues las naciones subestatales se sienten ninguneadas”, pero según la actual doctrina imperante en Bruselas, “un Estado resultante de un movimiento secesionista perdería su condición de miembro de pleno derecho de la zona euro y habría de comenzar el proceso de readmisión”, lo que en la práctica imposibilita la secesión.

Sin embargo, tras el Brexit, asistiremos a una progresiva disolución de la actual UE como ente político, momento que será aprovechado por las actuales naciones subestatales europeas para conseguir la desconexión y provocar la aparición de un nuevo mapa geopolítico europeo en el horizonte de 2020, con lo que se habría conseguido el objetivo de EE.UU. de balcanizar Europa. (O)