Sábado, 29 Abril 2017 00:00 Columnistas

Ineficiencia educativa: volver a enseñar, gastar, pagar y utilizar recursos por lo ya aprendido (2)

Edmundo Vera Manzo

Así como cualquier persona o profesional, mira pero no puede ver e interpretar las radiografías, tomografías, resonancias magnéticas y mapas cerebrales, casi la totalidad de la población de los países no especializados en los problemas multidisciplinarios de la educación no ven que el volver a estudiar y aprobar las asignaturas ya aprobadas es un absurdo y una ineficiencia educativa.

Es una insensatez, una estupidez, un desastre no natural, una ineficiencia, pero como sucede desde hace cientos de años lo vemos como algo normal. Considero que el volver a repetir lo ya aprendido, la deserción y abandono escolar por esa causa que conduce a una marginalidad social y delincuencia de una parte muy importante de la población de los países del tercer mundo con un acumulado de decenas, cientos y miles de millones en todo el mundo, es el problema educativo, social, político y cultural más importante.

Es una falsa solución la promoción automática de todos los estudiantes en la educación básica y el bachillerato porque, al saber que sin estudiar van de todas maneras a ser promovidos, pierden la motivación para aprobar las asignaturas y se produce una baja del nivel educativo y cultural de los países.

La mejor solución pedagógica al problema planteado es la estimulación y educación integral de todos los estudiantes y personas y respetar el límite de sus aptitudes y talentos, que lo establecen los principios de las diferencias individuales, el de las inteligencias múltiples, el del respeto a estudiar y aprender de acuerdo al ritmo de aprendizaje del ser único que es cada persona. En consecuencia, se debe reconocer, registrar y aprobar las asignaturas que han demostrado competencias y continuar estudiando en esas asignaturas en el año y nivel educativo siguiente y que puedan realizarse como personas, haciendo lo que más pueden y quieren estudiar y aprender, evitando la exclusión individual y social. Las materias o asignaturas no aprobadas deben quedar registradas como tal y servir para la orientación escolar, vocacional y profesional de los estudiantes.

Para aprobar un año escolar o curso y ser promovido al siguiente en la educación básica y el bachillerato, debe ser por el promedio de las calificaciones de las asignaturas como lo establezcan los países en sus escalas de calificaciones. Al darse cuenta el estudiante y los padres de que por más que se esfuerce no alcanza el rendimiento mínimo requerido para aprobarlas, deben invertir los mayores esfuerzos en las asignaturas que más les gustan y mayores notas o calificaciones pueden obtener y así compensar colectivamente lo que individualmente no alcanzaron a obtener.

De esta forma se supera una equivocada interpretación sobre la educación integral y desarrollo multifacético de la personalidad de los educandos, que exige arbitrariamente un puntaje mínimo en todas las asignaturas, lo que resulta imposible y antinatural para determinados estudiantes que tienen un desarrollo disarmónico de sus aptitudes y talentos. Todos los estudiantes deben seguir estudiando y aprendiendo hasta llegar al límite superior de sus aptitudes y talentos; ningún estudiante debe ser excluido del sistema educativo por su mal rendimiento o ‘indisciplina’. No sigamos siendo indiferentes y cómplices de esta tragedia planetaria.

Se dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Considero que no es el caso. Los problemas existen para quienes los sufren y/o los estudian. No pueden resolver los problemas quienes no los ven y no se encuentran preparados. No se trata tampoco de no hacer nada o de hacer lo que se pueda. El momento histórico de la humanidad exige sensibilidad, amor a los semejantes, conocimientos al más alto nivel, sabiduría y la decisión de hacerlo. Los que sufren y las nuevas generaciones de estudiantes agradecerán las soluciones trascendentales de esta gravísima situación. (O)

ENLACE CORTO

Google Adsense

Google Adsense