Ineficiencia educativa: volver a enseñar, gastar, pagar y utilizar recursos por lo ya aprendido (1)

- 22 de Abril de 2017 - 00:00

¿Usted está de acuerdo con que alguien que tiene un gran talento no deba seguir estudiando y cultivarlo porque tiene escaso desarrollo en otro aspecto intelectual, sensorial o corporal? ¿Usted está de acuerdo con que los estudiantes de escuelas y colegios tengan que volver a aprobar las asignaturas que ya aprobaron en el año lectivo anterior? ¿Usted está de acuerdo con que los profesores de las escuelas y colegios tengan que volver a enseñar lo que sus alumnos ya aprobaron en curso o año lectivo anterior?

¿Usted está de acuerdo con que a los padres de familia se los obligue a que de nuevo gasten en alimentación, vestuario, atención a sus hijos para que aprueben de nuevo asignaturas que ya aprobaron, porque no aprobaron otras asignaturas? ¿Usted está de acuerdo con que el Estado tenga que volver a invertir millonarios recursos en asientos, aulas, desayunos y almuerzos escolares, patios, instalaciones deportivas, laboratorios, talleres, bibliotecas, sueldos a profesores, transportes, etc., para que los estudiantes vuelvan a aprobar las asignaturas que ya aprobaron, porque no aprobaron otras? ¿Alguien está de acuerdo con esa ineficiente realidad educativa? Sin embargo, la situación se encuentra así prácticamente desde siempre. No solo no hacemos nada, sino que no somos conscientes de esa insensata realidad educativa y social. Existe un verdadero acto de terrorismo de Estado en la mayoría de los países del mundo, que viene sucediendo desde siempre, por causa de disposiciones en leyes y reglamentos sobre la promoción escolar, que se constituyen en barreras insalvables para que los niños y adolescentes puedan estudiar hasta el límite de sus aptitudes y talentos.

El problema se encuentra delante nuestro, convivimos inconscientemente con él en los centros educativos y la familia, y no lo vemos. Es un crimen no violento: se trata de la pérdida del año escolar en todas las asignaturas de un período escolar en la escuela y el bachillerato, a pesar de que los escolares aprobaron algunas o muchas asignaturas, en el próximo período lectivo se les obliga a que vuelvan a ser estudiadas y aprobadas. Lo que es injusto, absurdo y un verdadero genocidio cultural y educativo por la cantidad de personas afectadas, violando múltiples principios: antropológicos, psicológicos, filosóficos y pedagógicos, y el derecho de todo ser humano de estudiar hasta el límite de sus aptitudes y talentos. No se toma en cuenta el drama existencial, con nombres y apellidos de decenas y cientos de millones de estudiantes que cumplieron las exigencias para aprobar determinadas asignaturas, de acuerdo a los estándares establecidos y que por disposiciones reglamentarias antipedagógicas no se les permite estudiar en el año o nivel educativo superior en las asignaturas aprobadas.

En la mayoría de los países, muchos niños y adolescentes cuando ‘saben’ que van a perder el año escolar por ‘culpa’ de no haber aprobado una o varias asignaturas, cualesquiera que sean las causas, más aún si es por tener un insuficiente desarrollo de una aptitud o talento, a pesar de tener aprobadas algunas asignaturas, sufren frustración, desconcierto, rabia, baja de la autoestima, abandono escolar, drogadicción, delincuencia y hasta suicidios. En una forma estúpida los sistemas educativos se ponen a vigilar y detectar en que no rinden lo suficiente los estudiantes, en que no pueden alcanzar un rendimiento satisfactorio, lo que yo llamo “te pillé, desgraciado”, en vez de descubrir y estimular la aptitud o talento más destacado que tiene toda persona y que puede y debe cultivarse.

Es lo que llamo el derecho de toda persona a estudiar hasta el límite de sus aptitudes y talentos. Los Estados, a través de sus gobiernos e instituciones, no deben desperdiciar sus recursos para que se puedan cultivar todos los talentos, de toda la población, sin excepciones. (O)