Jueves, 28 Septiembre 2017 00:00 Columnistas

Ibarra, el reto tras 411 años

Juan Carlos Morales. Escritor y periodista ecuatoriano

Ibarra celebra este día sus 411 años de fundación pero, al parecer, ha olvidado su origen. Está asentada en el valle de los Caranquis, el señorío étnico que floreció de 1250 a 1550 y que fue devastado por los incas. Después, llegaron otros intereses. De hecho, el fundador de 1606, el quiteño y encomendero Cristóbal de Troya, respondía a un reciente sueño de las élites textileras quiteñas de encontrar una ciudad que sirviera como ‘puerto de tierra’ entre el comercio entre Bogotá-Popayán-Quito.

El objetivo de la salida al Mar del Sur, es decir el océano Pacífico, fue un reto detenido por casi 400 años, primero por las cartas que enviaban desde Guayaquil a la Corona y después por la desidia. Recién hace dos décadas Ibarra tiene carretera vía San Lorenzo, aunque el tren llegó en 1957.

Acaso, el devastador terremoto de 1868 que destruyó la ciudad completamente fue una de las causas, pero también el centralismo de un país que no ha permitido, ni permite, que otras regiones surjan.

Aunque parezca inaudito, a inicios del siglo XXI la capital de Imbabura aún no cuenta con una carretera que la conecte con la Amazonía ecuatoriana, aunque faltan algo más de 40 kilómetros por Pimampiro. Imbabura, junto con Cañar, son las dos únicas provincias que no tienen conexión con el sector oriental que estaría a escasas 3 horas, cuando ahora son 14. ¿Cuántos siglos más se requieren?

Y esto porque hay implicaciones. Básicamente porque en la hora de las ciudades el comercio entre las dos vertientes de los océanos –es decir el Pacífico con el Atlántico- podría ser una realidad y en eso Manta trabaja en ese sentido. No hay que olvidar que al momento existe el proyecto del tren biocéanico entre Perú, Bolivia y Brasil que conectará el puerto brasileño de Santos con el peruano de Ilo, a través de Bolivia, para grandes volúmenes de carga, en un trayecto de 3.755 kilómetros a través de Sudamérica. Así, Brasil tendría una salida al Pacífico acortando en hasta 25 días el transporte comercial entre Brasil y China, según informa hace dos semanas el periódico ABC de España. Reporta, además, que China, Alemania e incluso Suiza han mostrado interés en financiar este proyecto que tiene avances del 85 por ciento.

En otras palabras, es preciso construir también una iniciativa –y un imaginario- entre el eje San Lorenzo-Ibarra-Nueva Loja-Manaos-Belén do Pará y, además, porque no se requiere de carreteras en el último tramo porque el Amazonas permite el transporte fluvial. Sin embargo, la llamada Zona 1, cuya visión es mirar el país de manera horizontal y no vertical, aún no termina de configurarse. Esto se debe a que las ciudades aún se tratan con recelo, como Ibarra y Otavalo, y el país mismo se mira para adentro.

Hay que recordar únicamente que el tren geopolítico pensado por Eloy Alfaro, hace más de un siglo, tenía como destino Iquitos. De hecho, fue el ‘tren más difícil del mundo’ el que unió al país a inicios del XX (Alfaro recién conoció Quito cuando llegó con sus montoneras). Conectar los dos mares podría ser el futuro de Ibarra, pero tiene que construirlo desde ahora. (O)

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