Viernes, 19 Mayo 2017 00:00 Columnistas

Histórica triple RC (II)

Leonardo Vicuña Izquierdo

Lo reiteramos enfáticamente, la Revolución Ciudadana (RC), liderada por Rafael Correa (RC) cuenta con amplio respaldo o Reconocimiento Ciudadano (RC), debido a sus logros en lo económico y social, los que se defenderán, consolidarán y ampliarán en esta segunda etapa, con el gobierno de Lenín Moreno y Jorge Glas. He escrito un nuevo libro, Ecuador: una década de cambios (2007-2017), en el que demuestro los enormes avances del país en materia de infraestructura económico y social, con la ejecución de megaproyectos en los sectores petrolero, hidroeléctrico, riego y control de inundaciones, vialidad (carreteras, puentes, puertos y aeropuertos), salud (hospitales y centros de salud), educación (modernas escuelas, colegios y universidades), seguridad social, ciudadana y nacional, etc. Esto es inmensamente superior a todo lo que se ha hecho en 35 años de gobiernos, desde la dictadura militar de 1972-77 (período del boom petrolero) y de la partidocracia, hasta 2006; lo que es más, supera al conjunto de gobiernos de unos 80 años o más.

El manejo fiscal-presupuestario fue exitoso, con él se privilegió el gasto social y la inversión pública, reduciendo drásticamente el servicio de la onerosa deuda externa, cuya contratación y renegociación fue otro espacio de corrupción constante, en el marco de las orientaciones y parámetros del FMI, rector de las políticas neoliberales de ajuste y de fomento de la economía especulativa, lo que fue frenado a raya por el gobierno de la RC. Por ello es que en la década se dejó a un lado al FMI y no se aplicaron en ningún momento los famosos ‘paquetazos’ antipopulares, consecuentes con los planes ‘estabilizadores’, implícitos en las tristemente célebres ‘cartas de intención’; más bien, de sometimiento, de los gobiernos de las élites y la bancocracia, con el marcado liderazgo de los sabios del neoliberalismo.

Con la RC se lograron altas tasas de crecimiento económico, de las más altos de América Latina, al igual que aumentó el empleo; en consecuencia, se lograron altos índices de reducción de la pobreza y una sensible modificación en la distribución del ingreso, históricamente concentrado en favor de reducidos sectores de la población, vinculados a la partidocracia, que asaltaron, con todas las formas (devaluaciones, sucretización, salvatajes, feriados, dolarización), los dineros públicos y al BCE, que fue regentado por la banca privada y convertido en alcahuete tradicional de las políticas fondomonetaristas, que hipotecaron la nación y contribuyeron a la pérdida, en alto grado, de la soberanía y dignidad nacionales. El Gobierno fortaleció la banca pública y creó el Biess, aumentó el crédito para la vivienda, el financiamiento de obras para el desarrollo urbano, a través del BEDE y para las actividades productivas.

Estas claras tendencias desde 2007-2014 fueron interferidas en 2015-2016 por la baja del precio del petróleo, devaluación monetaria de los países vecinos, apreciación del dólar y los duros efectos del terremoto de Manabí-Esmeraldas; frente a lo cual, sin paquetazos antipopulares, el Gobierno ha logrado superar los efectos recesivos que provocaron, a pesar de la indolente oposición, sus rigideces y actitudes violentas y desestabilizadoras, al igual que la de sus sirvientes ‘izquierdistas’, aupados por ciertos medios, ONG e intereses imperiales, que han criticado y mentido sobre toda medida.

Por esto y más se celebra la RC. Es de justicia. Ha sido inmenso el beneficio en favor del pueblo y de la patria. Por esto se celebra la histórica triple RC que tiene -además- amplio reconocimiento internacional, como el de la Cepal (ONU) y el conjunto de América Latina, al igual que la política internacional, practicada, digna y soberana, de integración solidaria y de paz. (O)

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