Martes, 27 Septiembre 2016 00:00 Columnistas

Hechos que generan esperanza

Gustavo Pérez Ramírez

En un mundo globalizado de la información permanente  donde predominan las malas noticias, destructoras, mendaces, insidiosas, y abundan profetas de infortunio sin alternativas, como que todo irá de mal en peor, es refrescante encontrar optimismo en los escritos de Leonardo Boff.

En su  artículo, ‘Les Convivialistes’, concluye: “Es posible organizar una sociedad buena, una tierra de la buena-esperanza (Sachs y Dowbor) en la cual las personas prefieren cooperar y compartir en vez de competir y acumular ilimitadamente”. Para Edgar Morin, el ‘convivialisme’ es una idea fuerza, sin la cual no habrá política de civilización.             

En otro artículo, ‘Una economía centrada en el biorregionalismo’, Boff señala cómo por todas partes se buscan alternativas al modo de producción industrial/mercantilista/consumista, ya que sus efectos sobre las sociedades y sobre la naturaleza son cada vez más desastrosos. Identifica el caos climático, la erosión de la biodiversidad, la escasez de agua potable, la quimicalización de los alimentos y el calentamiento global como síntomas dominantes más reveladores.

Señala como formas alternativas de base ecológica de producción la agricultura orgánica, cooperativas de alimentos agroecológicos, granjas familiares, ecoaldeas y similares para concluir que la visión de una ecoeconomía de la suficiencia o del ‘buen vivir y convivir’ da cuerpo al biorregionalismo, y cita a la ciudad de Totnes, como ejemplo alternativo.  

Intrigado por dilucidar el concepto y éxito de estas ciudades de transición, encontré que Totnes es un pequeño pueblo del sudoeste de Inglaterra, muy cerca de la Riviera inglesa, que posee su propia moneda: la libra de Totnes.

Sus habitantes se han organizado para reducir el consumo de productos transportados con alto coste en carbono. Ejemplo seguido hoy por unos 8.000 transition towns.

Es una experiencia social y urbanística que aplica el concepto de transición a ciudades que buscan un modelo de desarrollo diferente, en el que “la autosuficiencia es el criterio principal de funcionamiento y gestión”.

Edgar Morin hace un llamamiento para “una metamorfosis de la civilización en la que tenga más importancia el amor, la solidaridad y la poesía”. En su opinión, solamente la ecología política parece comprometerse con tal proyecto, que no  se debe subestimar porque demuestra que el progreso político de la conciencia ecológica es una realidad. Lo que sigue siendo insuficiente es el grado de conciencia de la relación que existe entre política y ecología.

La Utopía, de Tomás Moro, el precursor del socialismo, crítico de la ciudad de su tiempo, sigue inspirando nuevas creaciones con sus principios “de una ciudad ideal, donde no haya pobres y la ciencia se encuentre al servicio de la producción”.

Ver: ACKERLEY, M.I., Socialismo utópico, la crítica de C. Marx y F. Engels. Su vigencia en el siglo XXI, 2008, en Eikasia. Revista de Filosofía, año III, 16. (O)

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