¡Hasta luego, querido amigo...!

- 23 de mayo de 2017 - 00:00

Veníamos pensando que iba a llegar el momento en que a nuestro querido amigo, casi hermano en la lucha, Rafael Correa Delgado, debíamos decirle un ‘hasta luego’, al terminar su mandato de 10 años (década ganada, para construir al nuevo Ecuador), en los que hizo una real y verdadera transformación del país.

Tuve el privilegio impensado de haber sido seleccionado por él, para prestar mi contingente en la Secretaría de Anticorrupción (con rango de ministro de Estado), y luego, como ministro del Interior, oportunidades en las que pude constatar sus mejores cualidades de combatiente ejemplar por las más grandes causas de la patria. Intenso trabajador, para quien no existe horario rutinario: está en pie desde la madrugada, iba a dejar a sus hijos a la escuela, y no paraba hasta el amanecer, atendiendo innumerables y sencillos personajes con rostros humildes presto a atenderlos, estrechando las manos a los más sencillos de sus colaboradores.

Después del general Eloy Alfaro, es el mandatario que más ha sobresalido y mayor prestigio le ha otorgado a Ecuador, por todos los cambios políticos, sociales, económicos, culturales, diplomáticos y productivos, en los 10 años precedentes.

Es, seguramente, el ecuatoriano que mayor número de doctorados Honoris Causa ha recibido en la historia nacional. No se conoce a otro gobernante que haya hecho tanto por los más pobres y marginados, que son la mayoría de la colectividad.

Creó el mecanismo más eficiente de comunicación con la ciudadanía, con las famosas ‘sabatinas’, en las que rindió cuentas de todas las actividades cumplidas en la semana precedente, que eran vistas y escuchadas por TV y radio, con mayor dedicación por los opositores y los migrantes regados por el mundo entero.

Ahora que se está despidiendo es cuando, con la mayor vehemencia posible, le llueven, y con sobradas razones, los halagos de la mayoría de los beneficiarios de su fecunda gestión. Ningún otro mandatario ha terminado su gestión con tan alto porcentaje de aprobación, admiración y respeto, como para volver a ejercer la Presidencia cuando presente su candidatura.

Deja un legado inmenso, buscando y encontrando la equidad y la disminución de la pobreza, aunque él mismo sostiene que falta mucho por hacer. Su concepto de solidaridad le hace resplandecer su imagen de académico cuando se trata de actuar con serenidad, de memoria cuando se trata de hacer citas o las letras de las canciones, aunque le falle la entonación.

Es de los que dice que lo perfecto es enemigo de lo bueno y su sentido del humor lo caracteriza para beneficio de sus contertulios. Con la sencillez de los inteligentes, es una fiera indomable cuando de defender la justicia se trata y tiene la pasividad cuando levanta las banderas de la solidaridad.

Su ritmo de trabajo y su amor al perfeccionismo hacen que sea difícil seguirle el ritmo. Es un líder nato y va dejando su indeleble huella a su paso por la vida.
Como todo ser humano, debe tener muchos defectos, pero tiene la habilidad de disimularlos.

¡Que le vaya bien, amigo!, son los votos que le estará deseando la mayoría de los ecuatorianos.

¡Te esperamos con los brazos abiertos!

¡Hasta luego, querido amigo…! (O)

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