Jueves, 03 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Haití, pueblo heroico olvidado

Ketty RomoLeroux G.

Luego de varios días de tormenta, el temido huracán Matthew entró en los últimos días de septiembre y primeros de octubre en el Atlántico, afectando a República Dominicana, Cuba y Haití. A las primeras no les afectó mayormente, mientras que a la última llegó con fuerza devastadora, produciendo miles de muertes, destruyendo cientos de casas, generando inundaciones en diversas partes del país, arrasando ganado. Familias hospedadas en albergues. Otras a la intemperie, enfrentando los rigores de la naturaleza.

La República de Haití es la más pobre de la región. Caracterizada por tener cerca del 80% de su población por debajo de la línea de pobreza, ocupa el puesto 149 de 182 países, según el Índice de Desarrollo Humano. Lo que hace presumir su falta de hospitales y servicios básicos de salud para afrontar una catástrofe de tamaña magnitud. A lo que se añade el deterioro del medio ambiente en los últimos años. En septiembre de 2008, cientos de personas perdieron la vida por cuatro tormentas tropicales consecutivas. En los inicios de la década de los años 80, el sida atacó al mundo. Entonces, fue el país más afectado del Caribe.

Siendo esta enfermedad una de las principales causas de muerte, tanto de hombres como de mujeres. Aunque en algunos lugares se ha reducido, todavía hay muchos que la padecen, sometidos a todo tipo de discriminación.  El espíritu de solidaridad que antes era característica del haitiano se ha ido perdiendo, junto con la mayoría de los valores. La corrupción se ha convertido en un modo de vida. Es algo inconcebible lo que está pasando con el pueblo haitiano. Permanentemente contemplamos escenas dolorosas de personas de origen haitiano, varadas en las fronteras, que no las dejan entrar a nuestros países y son deportadas. Por supuesto, existe una gran dosis de discriminación racial con la llamada alguna vez ‘Perla de las Antillas’. ¡El que tuvo el honor de ser el primero de los países latinoamericanos en revelarse contra un imperio colonial!

Efectivamente, bajo la dirección de los generales negros Christophe Dessalines y el mulato Alexandre Pétion, los guerrilleros haitianos se enfrentaron al ejército francés durante dos años. En octubre de 1803 el enemigo se rindió. Los haitianos proclamaron su libertad. Y por su Constitución del 1 de enero de 1804 consagraron su independencia como República de Haití, lograda bajo la conducción de exesclavos. Fue el primer estado que eliminó la oprobiosa institución de la esclavitud. Aquello estimuló la incorporación de los negros en las filas de las campañas emancipadoras latinoamericanas, al mando de nuestros libertadores. Recordemos la solidaridad que el ya entonces presidente de Haití, Alexandre Péiton, mostró al Libertador Bolívar, comprometiéndose a lograr la libertad de los esclavos en el Virreinato de Nueva Granada. Lo que cumplió en el Congreso de Angostura, el 2 de junio de 1816, incorporándolos al ejército libertador. En el año 2004, Haití conmemoró 200 años de su independencia.

El 29 de febrero de ese año, bajo la presión militar de los Estados Unidos, su presidente constitucional, Jean Bertrand Aristide, fue depuesto y desterrado a Sudáfrica, quedando su pueblo en la más extrema pobreza y abandono. Su actual presidente es interino, Jocelerme Privert. Haití no puede continuar en las condiciones deplorables en que se encuentra en el siglo XXI, abandonado a su suerte.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que apoya el Plan para la Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre, llevado a cabo por la FAO y Cepal, debe contribuir a impulsar acciones internacionales que tiendan a la erradicación del hambre y la extrema pobreza en el hermano pueblo de Haití.  Nuestro país, que ostenta la Secretaría General Pro Témpore de aquella Organización, está llamado a través de su gobierno a impulsar tan anhelada cruzada. (O)

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