Sábado, 20 Mayo 2017 00:00 Columnistas

Gracias, Presidente

Melania Mora Witt

“Volver a tener patria” fue el clamor de Benjamín Carrión. Con esa consigna asumiste la Presidencia de la República en 2007. Días aciagos había vivido el país cuando se lanzó esa proclama que seguía siendo válida cuando, por votación popular, recibiste el encargo de reconstruir la nación.

Desde entonces ha transcurrido una década. Fuiste reelecto por mayoría abrumadora en dos oportunidades. Durante ese lapso se dio el salto cualitativo más alto desde la Revolución Alfarista, a la que tuviste como guía. La Constitución de Montecristi -aprobada por el pueblo- fue el marco para  reinstitucionalizar el país, ordenarlo en sus múltiples ámbitos y demostrar que no somos una comunidad ingobernable, sino mal gobernada. La planificación permitió abordar con éxito aspectos fundamentales, tras fijar la preeminencia -en nuestra organización social- del ser humano sobre el capital, principio que guió tu lucha incansable por superar la pobreza y la inequidad, que arrastramos históricamente.

Las diversas regiones del país conocen tu paso por ellas, en 10 años de caminar por todos los rincones de nuestra geografía. Cada visita tuya y de tu gabinete hacía visibles las riquezas naturales a veces inadvertidas del territorio, sus tradiciones y gastronomía. El contacto cercano con la gente te permitió conocer de primera mano sus necesidades y angustias, pero también sus potencialidades, lo que impulsó  un creciente orgullo de lo propio. La autoestima nacional fue incrementándose y ser ecuatoriano constituyó, de a poco, un título que se mostraba con dignidad en cualquier escenario.

La infraestructura se enriqueció con obras monumentales que permitirán el tránsito a una nueva etapa, en la que Ecuador abandonará su dependencia del petróleo y bienes primarios, para basar su desarrollo futuro en el conocimiento científico. Por eso tu empeño en formar a miles de jóvenes en los mejores centros académicos del exterior y potenciar a las universidades e institutos educativos. La formación de los niños desde su más temprana edad y la excelencia en escuelas y colegios es el aporte más significativo para promover la igualdad de oportunidades, base de la equidad social. Junto a la atención a la salud, hay un reconocimiento creciente, incluso a nivel internacional, hacia tu gestión, como lo demuestran los doctorados que prestigiosos centros académicos del mundo te han conferido.

Tu convicción de que para alcanzar el desarrollo es necesario el poder político, se mostró verdadera, cuando en países vecinos gobiernos de derecha sucedieron a los progresistas. Los beneficios sociales se suprimieron rápida o lentamente. Esos retrocesos evidenciaron la presencia activa de las oligarquías nativas y extranjeras, cuya arma principal es un enorme poder mediático.

Lenín Moreno sintetizó el sentimiento de quienes hemos vivido estos años de apasionantes batallas: algún día diremos con orgullo a hijos y nietos que compartimos contigo el proceso histórico de recuperación de la patria, ahora “tierra sagrada de honor y de hidalguía”. Gracias, presidente Correa. (O)

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