Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

- 26 de septiembre de 2017 - 00:00

Promisorio, en medio de los escollos que afronta, el paso que la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- ha dado como movimiento netamente político, para lo cual ha conformado un nuevo partido, habiendo salido de la manigua, firmado un acuerdo de paz, aceptado dejar la vía armada, pero seguir con sus convicciones revolucionarias de lucha, esta vez por la palabra, sin los horrores y destrucción de la violencia armada, para contribuir a formar un país regido por la justicia y la equidad, “hacia la superación del injusto orden social”.

Llegan al ejercicio de la política en una de las peores coyunturas, una de cuyas manifestaciones es el desprestigio de los partidos políticos, con 87% de imagen negativa; y la polarización del país, debatiéndose en medio del tsunami de corrupción que se ha ido comprobando.
Algunas consideraciones:

1.- Acertada la cuestionada denominación que han escogido para su partido: Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC). Conservan la identidad revolucionaria, con la mira en el cambio de sistema democrático representativo a participativo. Perderían credibilidad si se dejaran imponer la prohibición de no traspasar la línea roja que les impuso el Presidente en la Mesa de Diálogo.

Se han acrisolado en un acto de petición de perdón a las víctimas que resarcirán,  prometen nunca más tomar las armas. Hacen honor a sus inicios. Fue la violencia devastadora y endémica del Estado a la que se oponían, y la frustración del diálogo, que se exploraba por iniciativa del profesor Eduardo Umaña Luna, de la Universidad Nacional, lo que los obligó a conformar la guerrilla de las FARC, a raíz del ataque genocida del gobierno conservador de Valencia con el bombardeo de Marquetalia, donde trabajaban como organización campesina de autodefensa, que tuvo amplia reacción de solidaridad nacional e internacional.

Lamentamos, sí, que la guerra, con su infernal destrucción, los llevara a actos de degradación, que causaron la muerte de muchos inocentes, mujeres, niños y civiles en general. Por ello se han sometido a una justicia transicional y esperamos que, con su nuevo actuar, resarzan los horrores cometidos. “Hemos dado ya pasos importantes al asumir las responsabilidades que nos comprometen en hechos que hayan causado dolor y sufrimiento en sectores de la población afectada por nuestro accionar, y al manifestar nuestra disposición plena de acudir a la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad y a la Jurisdicción Especial para la Paz a fin de ofrecer verdad”, que ejercerá su actividad por medios legales. Promisorio que se digan  luchadores del común. Podrían añadir, para el Bien Común, pues afirman: “Seguiremos siendo tan revolucionarios como los marquetalianos”.

2.- La implementación de uno de sus más importantes acuerdos, el 4°, la reforma rural integral, está cuesta arriba, con oposición, ante todo del uribismo y Centro Radical, que con su desinformación malintencionada hacen creer a los ingenuos que el nuevo partido  FARC lo que busca es quitar la tierra a los ricos. El esquema de Cooperativas de Trabajo Asociado (Ecomun) es el adoptado.

3.- En honor a la verdad, se debe adjudicar la mayoría de las víctimas de la confrontación desde los inicios en 1964 hasta la entrega de las armas, a la violencia institucionalizada, contra la que se luchaba, al paramilitarismo y clanes de criminalidad. ¿Pedirán perdón por los falsos positivos y demás crímenes y resarcirán también a sus víctimas? Ya perdieron una oportunidad con ocasión de la visita papal. (O)