Viernes, 30 Junio 2017 00:00 Columnistas

Foro politécnico

*Fernando Falconí Calles

Se define como una organización que agrupa a profesionales con capacidad de análisis de los principales acontecimientos nacionales. Se fundamenta en sólidos principios de justicia social, honestidad y solidaridad.

El Foro cree en la necesidad de una profunda transformación política y social en nuestro país, que favorezca a las mayorías. Esta organización cumple 10 años de vida. En este marco se realizaron varias actividades. Tuvieron la gentileza de invitarme al conversatorio ‘Dinero Electrónico-Banca Privada’, que tuvo lugar el 14 de junio de 2017, con la participación de dos especialistas en la materia: el economista Emilio Pfister y el Dr. Hugo Arias, quienes trataron con solvencia el tema.

Luego se realizó un intercambio de opiniones; la economista Elena Chang fue la encargada de elaborar el primer borrador del documento, el mismo que fue discutido colectivamente y se logró un consenso; finalmente, se lo hizo conocer a las ciudadanas y ciudadanos. Este procedimiento revela el espíritu democrático que anima a los participantes.

El dinero electrónico se considera como un medio de pago virtual que -desde 2014- fue pensado como una alternativa para que disminuya el uso de dinero en efectivo y facilite las transacciones de bajo monto; que sirva -además- para la inclusión de amplios sectores populares al sistema financiero. Según los disertantes, esta implementación concuerda con el Plan Nacional del Buen Vivir que, en su artículo 8, manifiesta: “Consolidar el sistema económico y social, de forma sostenible, fortaleciendo el vínculo entre la banca pública y el sistema financiero popular y solidario, fomentando la asociatividad”.

Las estadísticas que impulsaron el proyecto del dinero electrónico toman como referencia las desigualdades entre quienes  están incluidos en el sistema financiero y quienes no lo están; el 20% más rico tiene el doble de probabilidades que el 20% más pobre; las personas con mayor nivel de escolaridad tienen el triple de posibilidades que los de menor nivel. Los excluidos del sistema financiero en Ecuador son los más pobres, los jóvenes, las mujeres y los residentes en los sectores rurales.  

Según los dueños de la banca privada, el sistema funcionaría muy bien si lo manejaran ellos; funciona mal porque lo maneja el Estado a través del Banco Central, por un problema de ‘confianza’. Todavía no se borra de nuestra memoria la tragedia financiera de 1999. ¿De qué confianza nos hablan?

En el debate surgieron varias inquietudes: en manos de la banca privada, ¿se seguiría devolviendo el IVA a los usuarios del dinero electrónico? A quiénes se va a favorecer con los costos de uso del dinero electrónico, ¿a los usuarios o a los administradores?

Los sectores populares votaron mayoritariamente para que se siga respetando, entre otros, su derecho a la inclusión. Sin embargo, los representantes de los perdedores -con audacia- pretenden imponer sus condiciones y exigen al gobierno de la Revolución Ciudadana tomar medidas opuestas a sus principios ideológicos, cuya principal consecuencia será restar respaldo popular al proyecto político que ha favorecido y debe seguir favoreciendo a los más necesitados. El diálogo no es imposición, tampoco es claudicación.

Saludamos la primera década del Foro Politécnico y le deseamos muchos años más de vida. (O)

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