Lunes, 28 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Fidel: líder en la historia de América Latina

Juan J. Paz y Miño C.

El viernes 25 de noviembre de 2016 falleció Fidel Castro Ruz. El mismo día, pero en 1956, Fidel y un grupo de revolucionarios partió desde México, en el yate Granma, con destino a Cuba, donde se inició el proceso de la Revolución, que triunfó el 1 de enero de 1959.

Fidel pasó a ser el líder indiscutible del acontecimiento histórico más importante en América Latina después de la independencia de la región. Por intermedio de la lucha guerrillera y el respaldo generalizado de la población, fue posible derrotar al imperialismo, a la oligarquía interna y a la dictadura de Fulgencio Batista; pero, sobre todo, Cuba demostró que era posible construir una sociedad diferente con soberanía y dignidad nacionales. Avanzó en su segunda independencia. Ese ejemplo es el que encendió los ideales de transformación revolucionaria en toda América Latina.

Paradójicamente, la Revolución cubana pasó a ser vista como un ‘peligro’ para la región, en las mentes de sus élites dominantes, de modo que los EE.UU., al mismo tiempo que implantaron la guerra fría en América Latina, establecieron sobre Cuba un bloqueo inédito en la historia contemporánea.

A pesar de semejante situación, Cuba nunca claudicó. Incluso, con el apoyo de la URSS y el bloque socialista, avanzó en su propio sistema económico y social. El derrumbe de ese bloque en 1989/90 y la mantención del brutal bloqueo norteamericano, parecieron amenazar con el colapso definitivo de la Revolución; pero Cuba, por sobre el período especial en el que tuvo que entrar, continuó su propio camino de soberanía y poder popular, que son los elementos de la supervivencia interna, que nunca han comprendido los anticubanos de cualquier tiempo.

Por sobre el aislamiento, el bloqueo, las permanentes acciones desestabilizadoras y hasta los intentos por asesinar a Fidel Castro, la Revolución cubana supo defender sus logros y su vía hacia una nueva sociedad. La guerra fría en América Latina, que incluso derivó en la implantación de gobiernos militares terroristas, como los del Cono Sur a partir de la década de 1970, también fue paulatinamente vencida y perdió piso con la caída de los regímenes comunistas en el mundo. Hoy, América Latina tiene restauradas sus relaciones con Cuba, varios gobiernos de la región proclaman la construcción de un camino distinto al capitalismo, las Naciones Unidas condenan el bloqueo a la isla y los propios EE.UU. se han visto forzados a abrir las relaciones diplomáticas con Cuba. La Revolución, históricamente, ha avanzado triunfante.

Fidel Castro no solo acompañó estos procesos, sino que encabezó la dignidad con la que el pueblo cubano preservó sus intereses sociales y su revolución, por sobre las dificultades y hasta la escasez en una serie de bienes. Fidel se convirtió en una personalidad singular para la historia latinoamericana y mundial. Por eso, su muerte priva a Cuba de un líder que supo mantener la conducción política en medio de las tormentas; y a América Latina de una personalidad que consagra su puesto entre las figuras más relevantes de su historia. (O)

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