Miércoles, 30 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Fidel: Fiel, invencible

Leonardo Vicuña Izquierdo

La Revolución Cubana da inicio a una nueva etapa en la lucha revolucionaria de América Latina, en los 60. La  revolución que lideraron Fidel, Camilo Cienfuegos, Raúl, el ‘Che’ Guevara y tantos otros héroes señaló un camino de combate y de victoria, un modelo de soberanía y dignidad, en las narices del imperio; marcó un período, interrumpido por la CIA, que sembró en la región dictaduras militares sangrientas.

.Al calor del proceso cubano se inició un nuevo momento de la lucha popular en Ecuador. Desde el Partido Comunista se alentó en 1960 la organización de la Unidad Democrática Nacional Anticonservadora (UDNA) junto al PSE, CFP de Guevara Moreno y el sector radical del Partido Liberal, liderado por Jorge Zavala Baquerizo, con las candidaturas de dos ilustres ecuatorianos, Antonio Parra Velasco, rector de la Universidad de Guayaquil; y el intelectual lojano Benjamín Carrión Mora, fundador de la Casa de la Cultura.

Por su parte, el Ministerio de Colonias de EE.UU, eso era la OEA, buscó seguir por la ruta del engaño; impuso su plan reformista, Alianza para el Progreso, y ‘expulsó’ de esa cloaca a la Cuba de Fidel, convertida en símbolo de libertad, faro de independencia, que se había consolidado con la derrota, en Bahía de Cochinos, de los invasores mercenarios, organizados por la misma CIA.

Tantas victorias de un pueblo y de su líder. En poco tiempo, con el aliento de la humanidad progresista, Cuba mostró que los pueblos pueden derrotar al imperio y recuperar su dignidad y soberanía, organizar el poder popular, derrotar toda acción de boicot, sabotaje, desestabilización, bloqueos, presiones políticas; así como acciones terroristas y atentados, dictaduras militares fascistas.

Fidel mostró que desde un país pequeño, organizado, sus recursos se vuelcan al pueblo para satisfacer básicas necesidades. En poco tiempo se liquidó el analfabetismo; ejecutó la reforma agraria incorporando a los campesinos sin tierra a la propiedad cooperativa y a la producción; construyó uno de los sistemas de salud pública más eficientes del planeta, una educación exitosa, de las mejores de América, elevados índices en el campo del deporte, etc.

Tantos logros. Por algo un mural en La Habana recuerda: “En el mundo mueren por hambre 10 millones de niños cada año, ninguno es cubano”. Cuba, superando los duros efectos del criminal bloqueo económico, con su espíritu solidario ayudó militarmente a los pueblos en lucha por su libertad, otorgó decenas de miles de becas a los hermanos de América Latina y del tercer mundo; envió misiones solidarias en el campo de la salud y la educación; organizó a los países del Sur, en su lucha por un mundo mejor, por la paz y contra el colonialismo de las grandes potencias. Fidel y Hugo Chávez organizaron hace pocos años la Alba, para darle contenido bolivariano al combate de América Latina por la Patria Grande.

¡Cuba Sí, yanquis No! Fue el grito de guerra de nuestros pueblos en solidaridad con la patria de Fidel, cuyos discursos fueron siempre de lucha, amor y victoria. Con la ayuda de la URSS en la crisis de los misiles, impidió su destrucción vía invasión. ¡Fidel fue invencible! Fidel fue fiel. Es leyenda, será por siempre referente de liberación y de progreso.

Los revolucionarios del mundo lo tendremos siempre como guía y sus propuestas como esencial contenido de la acción liberadora. Fidel está vigente con su ejemplo y su claro concepto de revolución, sinónimo de unidad, independencia, justicia para el mundo, base de patriotismo, socialismo e internacionalismo. (O)

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