Viernes, 19 Mayo 2017 00:00 Columnistas

Extender las manos y escucharnos

Pablo Salgado Jácome

Ha llegado el momento de extender las manos; de mirarnos cara a cara y dialogar. Ha llegado el momento de escuchar; al otro, al que está a nuestro lado, al de la vereda de enfrente. Ha llegado el momento de bajar el tono; de  conversar sin ofendernos, de desterrar la violencia verbal, y respetarnos.

El cambio de mando debe implicar un cambio en todos. Sin duda, es bueno que cada vez más ciudadanos hablemos de política. Es bueno que tengamos una opinión propia. Y es bueno que expresemos públicamente esas opiniones. Pero es mejor hacerlo con altura; sin ofender al otro, sin engañar, sin mentir. Y sin intentar siquiera imponer una única verdad.

Y no se trata tan solo de un cambio de estilo, de forma. No. Se trata de redescubrirnos y de reencontrarnos. De redescubrirnos para entendernos, para asumirnos, incluso distintos. Y reencontrarnos juntos; pensando diferente, pero juntos.  

“Cuenten conmigo, que yo cuento con ustedes”, ha dicho el presidente electo Lenín Moreno. Y tiene razón. Recuperemos la confianza mutua. Si tanto queremos a nuestro Ecuador, ya es hora de confiar el uno al otro. Dejemos de defender, con uñas y dientes, nuestros privilegios y pensemos en el bien común; en los demás, en los más pobres.
Depongamos las actitudes beligerantes y violentas. Aquellas en las que todo está mal y nada sirve. O aquellas que solo imponen y ejercen autoridad. Dialoguemos, busquemos consensos, pero respetemos los disensos. No es fácil, es cierto. Pero hagámoslo. Dialoguemos sin prejuicios, sin mala fe; sinceramente.

“Soy el presidente de todos los ecuatorianos y gobernaré para todos”, ha reiterado el presidente electo. Que así sea. Y que así todos lo asumamos. Sobre todo quienes no votaron por su candidatura. Hace bien a un gobierno -y a la democracia- una oposición, pero inteligente, razonada y propositiva.

Ecuador requiere una oposición que ejerza la crítica y la fiscalización.  Pero no una oposición que responda a un guion preestablecido que solo busca boicotear y perjudicar, peor aún con acciones violentas basadas en la mentira. Ecuador necesita una crítica razonada y constructiva.

Y el país requiere un gobierno, y un presidente, que escuche. Es necesario escuchar a la calle, a los ciudadanos de a pie, a los que trabajan día a día y construyen el verdadero Ecuador. Y escuchemos a los jóvenes, a las mujeres, a los indígenas, a todas las minorías; a los distintos. Tienen -tenemos- mucho que decir. Escuchemos y aprendamos. Las verdades no están únicamente en los medios, en los que opinamos, o en la academia y los sesudos análisis. No. Está en la calle.       

El presidente electo Lenín Moreno también ha dicho: “Gobernaré, fundamentalmente para los más pobres”. Qué bien. De eso se trata y ese es el rol clave de un gobernante y esa la responsabilidad de un Estado; generar políticas públicas para la reducción de la pobreza, para construir equidad y oportunidades para todos.

Pero ¿y los medios comerciales seguirán en su papel de actores políticos de radical oposición? Ecuador necesita también un periodismo de calidad, tanto en medios públicos -en verdad, públicos- como privados. Un periodismo de investigación seria y responsable. Un periodismo valiente y apegado siempre a la verdad.

Ha llegado el momento de extender nuestras manos, mirarnos a los ojos y escucharnos. (O)

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