En campaña, de papas y ojos secos

- 20 de Enero de 2017 - 00:00

Fuimos ilusos al pensar que en esta campaña electoral íbamos a vivir una fiesta de la democracia con una campaña creativa, con propuestas novedosas y candidatos a la Asamblea con prestigio y credibilidad. Fuimos ingenuos al pensar que, luego de diez años de estabilidad democrática, íbamos ahora a tener candidatos que en forma seria y responsable presenten propuestas para mejorar el país. Fuimos excesivamente crédulos al creer que los candidatos de oposición iban -en esta campaña- a asumir la oportunidad de presentar un proyecto de modelo de país que pueda ser alternativa al modelo de la Revolución Ciudadana.

Lo que tenemos es una campaña apática, nada creativa y con candidatos de oposición dedicados, en cuerpo y alma, a atacar al Gobierno y a sus candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia. Atacar implica apelar a todo, en especial a través de las redes sociales que, en lugar de ser un espacio para compartir propuestas y permitir diálogos y discusiones inteligentes, son -como ya hemos dicho antes- una cloaca repleta de ataques, falsedades y mentiras.

Es una pena que se haya perdido esta ocasión, ya que la renovación de la Asamblea Nacional, por ejemplo, es una oportunidad para profundizar la democracia, mejorar la calidad de nuestros legisladores y avanzar en la construcción de un país mejor, en donde todos nos sintamos bien representados.  

La corrupción es, ahora mismo, el principal tema de la campaña. Los escándalos que han surgido, tanto en el Gobierno y en la Alcaldía de Quito como en los gobiernos anteriores a través de las coimas de Odebrecht, ocultan la posibilidad de reflexionar y discutir seriamente sobre el proyecto económico y social que necesita el país y que los ecuatorianos deberíamos elegir. La corrupción, sin duda, carcome la democracia. En todo caso, que esta sea la oportunidad para terminar de una vez con la impunidad.

En este marco, hace bien el candidato Lenín Moreno en no debatir, sino en conversar y dialogar con todos los sectores del país y en los territorios exponiendo sus propuestas y escuchando a los ciudadanos. Inútil es un show mediático para dar cabida a los ataques, las ofensas, como si de un ring se tratara.

Fuimos ilusos -decía- al pensar que, en general, las listas de los partidos y movimientos políticos iban a estar integradas por los mejores ecuatorianos. Pero tampoco imaginábamos que íbamos a tener en las papeletas candidatos nada preparados ni capacitados -y no me refiero a los títulos-, que en lugar de provocar entusiasmo nos generan vergüenza.  

Tal el caso de la candidata del Carchi, por ejemplo, Elizabeth Chincango -por Acuerdo por el Cambio-, asegurando que el IVA ha subido del 14% al 19% y que “se ha dado mucho impuesto a la papa y a la leche”. O los candidatos de Adelante Ecuador Adelante, del abogado Álvaro Noboa, y su campaña ‘Ojo seco’, en la cual aparece Édder Calderón, la ‘Roca’, quien asegura: “Soy famoso, soy pintero, soy un man de frente, tengo cero experiencia en política, cero doctorados en Harvard, ¿y qué?”.   

A pesar de todo esto -y no quiero volver a ser iluso-, creo que estos diez años de estabilidad democrática nos han dado a los ecuatorianos suficiente madurez para, a la hora de la verdad, decidir con responsabilidad e inteligencia. Que el odio y la amargura no nos cieguen y que nadie nos engañe con falsas promesas, pues está en juego el futuro del país; de nuestras familias y nuestros hijos. (O)

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