Martes, 31 Enero 2017 00:00 Columnistas

En busca de paz en el Medio Oriente

Gustavo Pérez Ramírez

La reciente Conferencia por la Paz en el Medio Oriente, que tuvo lugar en París el 15 de enero, concluyó que solo es aceptable una paz negociada entre Palestina e Israel. Representantes de más de 70 países exhortaron a ambos a “demostrar su compromiso para la solución de dos Estados y a abstenerse de acciones unilaterales que perjudiquen los resultados de la negociación, principalmente sobre las fronteras y Jerusalén Este”.

La Organización para la Liberación de Palestina -OLP- se congratuló, pidiendo el “cese de la ocupación israelí”, como informó su secretario general, Saeb Erekat, quien además solicitó el “inmediato reconocimiento del Estado de Palestina con sus fronteras de 1967 y Jerusalén Este como su capital”.

El primer ministro de Israel, sin más, calificó de inútil la reunión y  recurrió a Trump, quien será su nuevo aliado incondicional. Bien conocida es la dependencia de Netanyahu de EE.UU.;  ya tiene cita en la Casa Blanca, y nada raro sería que Israel fuera el primer destino externo del novato presidente. La alianza de Israel con Trump amenaza la paz del Medio Oriente.

La aprobación de la expansión de los asentamientos  contra la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad, que exige que “Israel cese inmediata y completamente los asentamientos en los territorios palestinos ocupados, incluido Jerusalén Este” abre un nuevo período. Ya durante su campaña para la presidencia, Trump prometió reconocer a Jerusalén como la capital del Estado hebreo e instalar en ella la embajada estadounidense, actualmente en Tel Aviv, como el resto de las delegaciones diplomáticas. Una decisión que constituye una provocación en contra de la reivindicación de los palestinos de Jerusalén Este, como capital de su futuro Estado. La construcción allí de nuevos asentamientos ilegales de Israel fue noticia en DW en español el 22 de enero.

Para aseverarme de la reacción de los palestinos a la Conferencia de París, recurrí a la embajada del Estado de Palestina en Quito. Fui  recibido por el consejero, lic. Abdallah Y.M. Younis, quien me dio una lúcida síntesis del conflicto palestino con Israel desde su inicio y el contexto actual, que deja en claro el espíritu de lucha indeclinable del pueblo palestino que no se amedrenta ante las derrotas que ha sufrido desde 1948.

La Conferencia de París es una de múltiples iniciativas para resolver su conflicto con Israel por la vía del diálogo. El objetivo es despertar en el mundo la solidaridad con la causa palestina y en particular la solidaridad de los europeos. Hollande ha declarado que “Francia trata, ante todo, de ser útil en la reanudación del proceso de paz entre israelíes y palestinos, lo único que puede desembocar en el reconocimiento de un Estado palestino”.

En conclusión, para los palestinos, lo que ocurrió el 15 de enero no es un fracaso más, sino el despertar de la comunidad europea para jugar un papel más activo en la solución del conflicto.

Entre tanto, Israel sigue su estrategia de echar a los palestinos de la margen occidental y de Gaza, así como de Israel de antes de 1967. Su meta es dispersarlos y quedarse con el territorio, que seguirá apropiándose, so pretexto de expansión vital, el Lebensraum, cuyos estragos de otras épocas no se olvidan (viernes 27 de enero). (O)

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