Martes, 24 Enero 2017 00:00 Columnistas

Empieza lo duro

Rodolfo Bueno

La gran prensa mundial envenena a la opinión pública con falsedades sobre “la amenaza rusa” o que Trump va a ser chantajeado por Putin, porque dizque… Lo que dicen da para pensar, pues cuando gente nada estúpida sostiene tanta estupidez, que dirige a un público dispuesto a ser engatusado, algo putrefacto yace bajo estas acusaciones. Como siempre, si algún articulista pretende escribir la verdad, o no se difunden sus escritos o se le calumnia; vieja técnica de la Guerra Fría.

El periodista Glenn Greenwald sostiene que “la CIA tiene una guerra abierta contra Trump” y que el informe publicado por CNN “ha sido la manera de minar su legitimidad asegurándose de que estas denuncias aparezcan ahora, a pesar del hecho de que nadie sepa si son ciertas”, pues el documento se basa “en lo que ha dicho gente anónima”. Señala que se trata del “asalto más agudo y agresivo del ‘Estado Profundo’ contra Trump”. El presidente Putin comentó que Trump hablaba con las mujeres más bellas del mundo. “Me cuesta imaginarlo en un hotel ruso con chicas de dudosa reputación” y catalogó a los que fabrican este tipo de informes de “peores que prostitutas”.

Por su parte, Willy Wimper, ex secretario de Estado del Ministerio de Defensa de Alemania, cree “que en Washington los perdedores de las elecciones no quieren aceptar al nuevo presidente” y “lo que ocurre suena al principio de una guerra civil”, que en EE.UU. hay “una red de resistencia”, de la que forman parte los medios de información, que difunden noticias falsas sobre el presidente electo. Aseguró que “todos los europeos quieren que Trump asuma la presidencia persiguiendo el mismo curso político que ha explicado durante la campaña electoral, o sea, mejorar las relaciones de EE.UU. con otros países, incluida la Federación Rusa” y agregó que la Unión Europea y Rusia habían mantenido “relaciones excelentes… antes de que algo hubiese cambiado en la política estadounidense”.

Paul Craig Roberts, exfuncionario del Tesoro del gobierno de Reagan, prevé un nubarrón mucho más tétrico: “Si los oligarcas neoconservadores o de seguridad militar están dispuestos a actuar tan públicamente en violación de la ley contra un presidente entrante que podría acusarles y someterles a juicio por alta traición, ¿no estarían dispuestos a asesinar al presidente electo?”. Opción que, lastimosamente, ya se ha concretado en numerosas ocasiones.

Trump ha dicho: “Tener buenas relaciones con Rusia es una cosa buena”, y es bueno que dialogue con Putin. Habrá puntos en los que se pondrá de acuerdo, por ejemplo, en la lucha contra el Estado Islámico. Como señala el canciller de Rusia, Lavrov: “Con Trump no recurrirán a la doble moral con el fin de utilizar la lucha contra el terrorismo para lograr propósitos ajenos a esa tarea”. Habrá puntos en los que no estarán de acuerdo, pero buscar soluciones a problemas difíciles es mejor que intentar imponer opiniones por la fuerza, especialmente si ambas partes cuentan con los medios para destruirse mutuamente, junto con el resto del mundo.

El presidente Trump debe tomar las riendas del poder, algo nada fácil, y es hora de que el lector aprenda a leer entre líneas y a encontrar información en diversas fuentes, si no, como decían nuestros abuelos: “¡Santo cielo! Se cagó el perro en el costal”. (O)

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