El paramilitarismo nonato

- 27 de diciembre de 2016 - 00:00

¿Y, si nace, por descuido y debilidad gubernamentales, qué va a a pasar con nuestro país? ¿Vamos convertirnos en otra Colombia, con 50 años de violencia? ¿Vamos a replicar el Perú del Sendero Luminoso?

El Gobierno de la Revolución Ciudadana de Alianza PAIS inicia una transformación pacífica desde todo punto de vista, dedicada a la construcción de nuevas y mejores carreteras, de ejemplares escuelas del Milenio, de centrales hidroeléctricas, de renovación y equipamiento moderno de hospitales, centros de salud, unidades y cuarteles policiales para las Fuerzas Armadas, y está tomando muy en serio medidas apropiadas para enfrentar el enloquecimiento de un sector minúsculo de habitantes en la Amazonia, que so pretexto de defender tierras ancestrales, violando toda norma constitucional y legal, invade un campamento minero, agrede una patrulla policial, mata a un teniente y causa heridas a otros siete miembros de las instituciones llamadas por ley, a defender el orden público y la soberanía territorial. Frente a esta escandalosa actitud, escudándola en una supuesta defensa de sus derechos ancestrales, el Gobierno ha hecho bien, muy bien, en enviar un fuerte destacamento policial y militar, para poner orden frente a esta descabellada conducta. Y, aún así, estos desquiciados elementos pretenden prohibir la libre navegación por uno de sus ríos y vuelven a intentar retener a 11 otros uniformados.

El presidente Correa ha sido claro y contundente: ¡nada de diálogos con estos elementos desadaptados, hasta que sean apresados y entregados a manos de la justicia a los presuntos autores materiales! Y,  mientras tanto, ¿qué han dicho los candidatos a la presidencia en las elecciones del 2017? Como es costumbre en este tipo de acontecimientos, ellos prefieren guardar riguroso silencio para no meter la pata y seguir perdiendo respaldo popular.

Particularmente, llama la atención el silencio del candidato Paco Moncayo, en su condición de General de Ejército en servicio pasivo, enredado en la vorágine de los múltiples y antagónicos grupúsculos que no atinan a definirse ideológicamente. Así se iniciaron, en otras latitudes, las confrontaciones violentas que quieren resolver sus diferencias con el uso de las armas ciegas, que carecen de todo sentido racional.

Crecimos en la época en que las dictaduras impuestas por las agencias de intereses imperialistas cerraron todas las puertas al ejercicio de la supuesta democracia representativa, que obligaron a las juventudes a optar por el camino de la insurrección armada, como sucedió en varios países de América Latina. Fuimos admiradores y partidarios de la búsqueda de una respuesta que diera término a los atropellos, persecuciones y asesinatos masivos como los promovidos por el imperio norteamericano, que en Chile destruyó el gobierno socialista de Salvador Allende, que intentaba utilizar la vía pacífica para transformar la injusta sociedad que atrofiaba el desenvolvimiento normal de los araucanos. Pero, resulta írrito y de locos, volver a los tiempos de las botas para reemplazar al desafío de los votos.

Que digan algo los candidatos de la oposición, que emitan un juicio de valor frente a estos acontecimientos: que no teman hacerlo, puesto que su timorato silencio ya debe haber sido calificado por la mayoría del pueblo ecuatoriano, que quiere hacer de este próximo proceso electoral una fiesta cívica y no vivir la tragedia de la violencia y de la muerte. Amamos la paz para encontrar la justicia y la equidad, como hermanos. (O)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: