Martes, 28 Febrero 2017 00:00 Columnistas

El ELN y el pensamiento de Camilo

Gustavo Pérez Ramírez

El año pasado, con motivo del cincuentenario de la muerte de Camilo Torres Restrepo -15 de febrero de 1966- escasos 3 meses y medio después  de su ingreso al Ejército de Liberación Nacional -ELN-, se organizaron múltiples actos de reflexión sobre su pensamiento y praxis, no solo en Colombia, sino en la región latinoamericana y alrededor del mundo, en reconocimiento a la valía de su legado religioso y socio-político.

Este año, el aniversario coincidió una semana después de que el ELN iniciara los diálogos de paz con el gobierno colombiano en Ecuador. Fue significativo que el comandante Pablo Beltrán, jefe de la delegación del ELN, citara dos veces a Camilo en su breve discurso inaugural.  

“Unámonos alrededor de las coincidencias y dejemos a un lado lo que nos separa”, fue una de las citas que calificó como “gran legado unitario a los colombianos”.

Para Mons. Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali: “Lo importante es que el ideario del Frente Unido del Pueblo, como se fue concibiendo con Camilo, pueda tomar ahora un giro de grandes confluencias hacia una coalición propaz, un consenso estratégico, con ideas, aportes y esfuerzos de todos los sectores del país”. Era la consigna que  Camilo adelantaba exitosamente,  cuando decidió unirse al ELN; ahora la guerrilla la asume como propia, cuando decide abandonar las armas.

Camilo se adhirió al objetivo de la guerrilla de acabar con la violencia estatal e instaurar la justicia social; hoy el ELN hace bien en considerar que  “el principal propósito nacional es la búsqueda de la paz” y apelar al pensamiento de Camilo para “resolver las diferencias que nos han separado por décadas”, como incentivo para cambiar.

Que la evocación de Camilo no se quede en el discurso, sino que conduzca a un compromiso serio de análisis y puesta en práctica de su  legado esencial, que como cristiano comprometido, fue el amor al prójimo, pero un amor eficaz, que marcó su vida, desde que escuchó la predicación de unos padres dominicos franceses, sobre la Dimensión Social del Evangelio, y conoció lo fundamental del auténtico cristianismo, amor al prójimo eficaz con especial atención al más pobre, que exige solidaridad y compromiso en busca de una salvación comunitaria.

Convertido a este auténtico cristianismo, Camilo decidió, sin más, hacerse sacerdote para dedicarse de tiempo completo a ese ideal de vida; una vez ordenado sacerdote fue a la universidad de Lovaina, Bélgica, para prepararse mejor, hacer más eficaz su amor al pobre con el estudio de las Ciencias Sociales; incomprendido por su superior eclesiástico, que consideró alejada de la Doctrina Social de la Iglesia su práctica social, tuvo que dejar el ejercicio del ministerio sacerdotal, y, siempre en busca de servir al prójimo con amor eficaz se unió a la guerrilla del ELN.   

Confiamos que las guerrillas, una vez reincorporadas a la sociedad,  encuentren en la práctica del amor eficaz la mejor manera de contribuir a hacer de Colombia una sociedad equitativa y justa para la verdadera y sustentable paz. (O)

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