El difícil y serpenteante camino de Avignon a Loja

| 23 de Septiembre de 2016 - 00:00

El presidente Rafael Correa fue invitado al Festival de Teatro de Avignon, Francia. Asistió, con su familia, y quedó prendado. Grupos escénicos de todo tipo en las calles, las plazas, los parques, los teatros; grandes y pequeños. Toda una fiesta. Se entusiasmó tanto con la ciudad de los papas convertida en un gran y colorido escenario que se preguntó: ¿por qué no podemos hacer lo mismo en Ecuador?.

A su retorno, con la convicción que le caracteriza, encargó al Ministerio de Cultura la organización de un festival en una ciudad intermedia, con las características de Avignon. Se daba la coyuntura de la inauguración del teatro de Loja, así que no fue difícil decidir en dónde se realizaría.

Y así comenzó la historia. Llegó la primera delegación de Francia, se reunieron en palacio, para asesorar en la organización al equipo del Ministerio de Cultura. Y luego viajó la primera delegación de Ecuador a Avignon, con el entonces ministro Francisco Borja y la primera gerente del festival, la reconocida actriz, productora y directora Rossana Iturralde. Se determinó un presupuesto de $ 3,5 millones. Y luego vino, de nuevo, la delegación de Francia con una propuesta -comercial- para el festival, que posteriormente sería descartada.

Pero se cambió de ministro. Y como ha ocurrido durante estos años del Gobierno, el nuevo funcionario -Guillaume Long- desechó los proyectos existentes y cambió de gerente, nombró a Rafael Barriga. Por lo tanto, había que viajar otra vez a Avignon, esta vez con una delegación que incluía al Alcalde de Loja, el siempre polémico Chato Castillo.     

Se estructuró otro proyecto -y conceptualización- del festival y se convocó a los grupos y actores escénicos del país con quienes se firmó -en Loja- un acuerdo. Sin embargo, de nuevo se cambió de ministro. Y vuelta a empezar. Raúl Vallejo designó un nuevo gerente, en esta ocasión al productor, dramaturgo y director Patricio Vallejo, quien había trabajado con Rossana Iturralde en la producción del lamentablemente desaparecido Festival de Teatro de Quito (Fiteq).

En tanto, la construcción del teatro de Loja -que se inició en 2008- avanzaba, ahora sí, a paso firme. Un teatro con capacidad para 980 personas, más dos pequeñas salas, para 200 y 300 personas, con todo el equipamiento técnico, en sonido e iluminación, y que se convertirá en sede de la Orquesta Sinfónica de Loja.

Pero llegaron los tiempos de recesión y el terremoto de abril. Se recortaron los presupuestos, se suprimieron los fondos concursables del Ministerio de Cultura y del Consejo Nacional de Cine y se redujo el presupuesto del festival, al que el nuevo ministro denominó de Artes Vivas, a $ 1,1 millones, que incluye un fondo para Manabí y Esmeraldas. Y se convocó a los grupos del país a participar en el festival y las actividades previas en Camino a Loja. Y saltaron enojados los artistas escénicos, y sus organizaciones, colectivos y redes, que finalmente decidieron no participar en el festival. Y lo mismo hicieron grupos emblemáticos, como Malayerba. Emitieron una declaración pública en la que expresaban su malestar con el festival.

Sin embargo, a la convocatoria acudieron 147 grupos, sobre todo de provincias. Un comité seleccionó a 21 y con ellos, más grupos invitados directamente y  11 grupos internacionales se realizará -del 17 al 27 de noviembre- el Festival de Artes Vivas de Loja, que será inaugurado por el presidente Correa. (O)

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