Domingo, 09 Octubre 2016 00:00 Columnistas

El día en que Nebot perdió la lucidez política y embaucó a la derecha

Orlando Pérez, Director de El Telégrafo

Pidió a 3 candidatos renunciar a su legítimo derecho de aspirar a la Presidencia de Ecuador. Y la primera que le dijo no fue la de su mismo partido, Cynthia Viteri. Luego Guillermo Lasso y Paco Moncayo hicieron lo suyo y el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, quedó atado a su propia profecía: “Mi propuesta no pasará”. Por tanto, no es exagerado ni tendencioso decir que fue su peor día, el momento en que su lucidez política se opacó, y que ya no tiene la suficiente autoridad en la derecha  para que se haga lo que propone, pida o ruegue.

En verdad, Nebot solo revela la real situación de la derecha ecuatoriana, en su conjunto, más allá de las ilusiones que se hace César Monge, de CREO, al pensar que su candidato, Guillermo Lasso, tiene asegurado el paso a la segunda vuelta.

Por estar ocupados en pensar de qué modo atacan al gobierno, a Rafael Correa, a Lenín Moreno o a Jorge Glas, ni los amigos que tienen en la prensa ni a quienes pagan por hacer los análisis y consultorías se preocuparon por el verdadero estado de aceptación de la derecha ecuatoriana. Y eso ya es un dato revelador del estado del análisis al que han aportado con bilis todos los acólitos de Nebot, Lasso y Moncayo.

Y no hay que ir muy lejos. El mismo Alcalde de Guayaquil le dijo a su amigo, Alfredo Pinoargote: “Los que dicen una cosa, hacen otra cosa”. ¿No es esta una prueba irrefutable de la causa o el origen de la oposición? ¿Cómo puede una persona de la edad y la experiencia de Nebot afirmar eso y no autocriticarse? Si está convencido de que dicen una cosa y hacen otra, ¿por qué entonces pacta, dialoga y hasta llega a acuerdos con esas personalidades políticas? ¿O solo estaba pensando en Mauricio Rodas y Guillermo Lasso cuando lo dijo? ¿No era ese un modo de descalificar a su amigo Paúl Carrasco? Y si generaliza de ese modo, ¿no descalifica y hace daño a la misma Viteri?   

Claro, hay algo más, sumamente medular en todo esto. Más de dos veces Nebot dijo: “Hablo por mí”. En la práctica no habla por su partido, no refleja la voz de sus seguidores, menos del pueblo al que quiere servir. ¿Da por hecho que su voz es la voz del pueblo y con eso reivindica su condición de caudillo o de autócrata? En su relato pasa de un “nosotros” a un “yo”, sin distinguir la diferencia.

Entonces volvemos a lo de antes: le hemos dado tanta importancia a la voz muy individual de una persona y con esa voz se ha construido el relato de la derecha ecuatoriana pensando que alrededor de ella se generaban todas las opciones para vencer al supuesto ‘correísmo’. Tan es así que no tiene pelos en la lengua para otorgarle el peso de la responsabilidad a su “amigo” Paúl, sin dejar de lado a sus otros amigos, Paco Moncayo y Enrique Ayala Mora.

Si se ve con algo más de astucia y perspicacia, en la práctica, Nebot no les está pidiendo la renuncia para ganar a Alianza PAIS porque es imposible vencerla debido a que en toda papeleta donde se ponga alguno de sus “amigos” pierde ante la candidatura de Lenín Moreno. O sea, la derecha debe renunciar porque no ha llegado aún el momento de ganar la Presidencia de la República y se confirma que a lo mucho puede obtener una significativa suma de curules en la Asamblea Nacional.

Un dato revelador de esto también es dónde se encuentra ahora SUMA, grupo de derecha por donde se vea. Así como inflaron la figura de su líder, que llegó a una alcaldía sin los méritos suficientes (como prueba su gestión y la credibilidad que tiene en la capital), quizá pensando posicionar a una derecha liberal, algo light y ‘apolítica’, también pensaron que bastaba que Nebot apareciera en la tarima para voltear a una corriente social y política encarnada en la Revolución Ciudadana desde hace 10 años. Incluso para Nebot debió haber sido muy triste y frustrante comprobar que el Alcalde de Quito no estuviera a la altura de sus expectativas ni asumiera un rol más protagónico y lúcido. Y tal como alguna vez lo dije aquí: ni siquiera le contesta las llamadas porque ya no tiene sentido seguir hablando con quien no es claro y frontal en sus posturas y en las acciones concretas.

Entonces, ¿necesitamos más encuestas y sondeos? ¿No son estos actualmente el indicador más mentiroso frente a una poco creíble referencia, según lo ocurrido en varios procesos electorales?

Por ahora lo que hace falta es más sensatez en el campo político, menos propaganda y odio por parte de supuestos periodistas y analistas que no hacen sino oposición visceral, poco racional y con una dosis muy fuerte de prejuicio. Para que ello ocurra no es necesario contar con una muestra de encuestas, sino con un análisis cualitativo de la verdadera situación del país, de su gente, de los avances y cambios ocurridos. De hecho, la derecha adopta algunos de los postulados de la izquierda con el solo afán de ganarse a un electorado, pero en la práctica (como ocurrió con Mauricio Macri), ya al llegar al poder, todo eso queda atrás, como cuando se bota a la basura un afiche o una bandera. Y es cierto que el país pide más de los políticos como demanda el propio Nebot. Cuando como discurso, y no como praxis, dice que no hay que pensar en los ‘quiénes’ sino en los ‘cómos’ y ‘para quiénes’ cae en su propia trampa. A Ecuador le hace falta una derecha más sensata y responsable hasta para construir un empresariado, una industria y un desarrollo mejor anclado al bienestar general y no a la rentabilidad de sus cuentas en bancos o en paraísos fiscales.

Pero si la derecha (a la que se juntaron varios dirigentes indígenas y sindicales) no imagina un país con bienestar e igualdad, bien puede pedir renunciamientos a todos sus acólitos y fanáticos. (O)

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