"El ciudadano Kane"

| 18 de Marzo de 2017 - 00:00

William Randolph Hearst fue un empresario estadounidense que dominó la prensa escrita y radial de su país, al ser propietario de 28 periódicos, empresas editoriales, compañías y emisoras de radio, revistas, y un largo etcétera, pues también poseía bienes y haciendas en México. Fue uno de los precursores en  el uso de aquellos a favor de sus intereses políticos. Según ‘Wikipedia’ es reconocido como promotor de la prensa amarilla, en la cual, a base de escándalos y manipulaciones, destruía a quienes se oponían a sus intereses, o ensalzaba a los que servían a sus objetivos.

Su más famosa intervención la hizo al promover la intervención norteamericana en la guerra que Cuba sostenía contra España para lograr su independencia. En sus diarios exacerbó los ánimos a propósito de la voladura del buque ‘Maine’ en la bahía de La Habana, que atribuyó a las fuerzas españolas (desmentida históricamente). Ese fue el pretexto para que Estados Unidos participara con toda su fuerza contra una España que defendía con limitados recursos y en medio de una gran crisis, sus últimas colonias.

EE.UU. se las anexó -incluyendo a Puerto Rico hasta la actualidad-, estableció la base naval de Guantánamo en Cuba a la que impuso la Enmienda Platt que durante media centuria permitió  a los norteamericanos incursiones y abusos en la isla. Fue un furioso detractor de la Revolución Mexicana como aliado de Porfirio Díaz y Victoriano Huerta (el asesino del presidente Madero), a más de otras ‘hazañas’ parecidas.

En 1941 un joven Orson Welles, (junto a Herman Mankiewicks), dirigió, actuó y produjo para la RKO una famosa cinta ‘El Ciudadano Kane’, basada en buena medida en Hearst, al que retratan como un empresario sin escrúpulos ni principios. La obra cinematográfica es considerada como la mejor jamás filmada y tiene ese reconocimiento desde hace ya muchos años.

Así pues, la manipulación mediática no nació hace poco. Se mantiene en forma eficaz, especialmente para defender los beneficios de sus propietarios, que conforman redes a través de las cuales intervienen nacional e internacionalmente, para presentar hechos y personas bajo el prisma que favorece sus proyectos grupales. En la medida en que se perfeccionan las técnicas de comunicación, ello limita la propiedad de la prensa hablada, escrita o expuesta en imágenes, únicamente a quienes poseen suficiente riqueza para mantener dichos consorcios, que se convierten en aliados naturales o enemigos feroces, de quienes comparten o amenazan su poderío.

Un gran número de obras se han escrito para explicar el manejo de la mentalidad de las masas que se ejerce a través de los medios de comunicación. Tras el alineamiento actual en la virtual ‘guerra mediática’ contra el Gobierno de Ecuador y los candidatos de AP, vale la pena recordar que no es gratuita esa posición, pues por primera vez en la historia nuestra, no han podido torcer la voluntad popular y han debido sujetarse a cierto control. Por ello son los principales opositores y en la batalla por mantener sus privilegios, olvidaron hace tiempo la deontología profesional. (O)