Martes, 10 Octubre 2017 00:00 Columnistas

El 'Che', 50 años después

Emir Sader

Desde que Fidel anunció que la noticia era tristemente verdadera, se pasaron 50 años sin el ‘Che’. Para una generación que había nacido a la militancia política con su presencia muy cercana, sus palabras, su ejemplo, fue muy difícil asimilar la noticia. Cómo seguir luchando sin saber que, en algún lugar del mundo, él estaría luchando.

Sus últimas imágenes nos dolían hondo, sentíamos que lo habíamos abandonado, que él había estado solo, cercado, sin posibilidad de romper el cerco tendido por fuerzas monstruosas. Pero habría que seguir adelante. No fue fácil, no fue simple, la reacción inmediata era dar continuidad al camino abierto por él, por Fidel y sus compañeros. Era una grave pérdida, pero parecía que nada apuntaba a que las condiciones de lucha habían cambiado por ello.

Sin embargo, no fue solo una pérdida personalmente durísima, era también la derrota de un proyecto de potencializar y coordinar desde Bolivia los núcleos guerrilleros existentes y los que empezaban a desarrollarse. Tanto es así que, en una reunión de su Comité Central, el Partido Comunista de Cuba sacaba consecuencias de aquella derrota de romper el aislamiento de la Revolución, buscando alianzas de otro orden, que permitieran consolidar la victoria de 1959. Poco tiempo después, Cuba establecería lazos estratégicos con la URSS y el campo socialista, que apuntarían a la ruptura de aquel aislamiento, paralelamente a la apuesta en la revolución latinoamericana. Pero los plazos se alargaban.

La izquierda latinoamericana volvería a aparecer como fuerza determinante en nuestra historia con la resistencia al neoliberalismo y la construcción de alternativas al nuevo modelo hegemónico en el capitalismo. Sus nuevos líderes se reconocen en los líderes del período anterior, entre ellos, sobre todo a Fidel y al ‘Che’, pero saben que las condiciones de luchas han cambiado, se han vuelto más difíciles, con caminos más complejos a trillar.

La izquierda del siglo XXI es antineoliberal, lucha por la profunda democratización del Estado, la idea misma de revolución adquiere otro sentido, como argumenta Álvaro García Linera. En caso de que alguna fuerza latinoamericana apelara al enfrentamiento armado, seguramente sería aplastada. La profundización revolucionaria de la democracia, transformando su mismo carácter, es la vía que trilla la izquierda latinoamericana del siglo XXI.

El ‘Che’ vivió profundamente la vía guerrillera, como camino de ruptura revolucionaria, del que la Revolución cubana es la mejor expresión victoriosa. Pero su imagen sigue muy vigente para la izquierda del siglo XXI.

No por acaso la imagen del ‘Che’, esa foto impresionante de cuando él mira los destrozos de la acción terrorista que hizo volar un barco de origen belga en el puerto de La Habana, que llevaba armas para que Cuba pudiera defenderse de las agresiones norteamericanas, es la foto más vista en el mundo. Es su mirada, el vigor de su forma de ver las cosas, esa imagen que acompañó y sigue acompañando a todos los que luchan y son solidarios con todos los que luchan por un mundo mejor, más humano, más a la medida de los valores que el ‘Che’ inculca con su ejemplo, con sus palabras, con su vida, aún 50 años después de aquella dolorosa noticia. (O)

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